Desilusión en medio de un sólido proceso

La eliminación de los Juegos Olímpicos y el dolor por no haber levantado la copa opacan un hecho histórico de la era Tabárez: Uruguay es el único país que clasificó a los últimos cinco mundiales

Si la recompensa es el camino, la derrota del sábado ante Argentina –que frustró la posibilidad de conquistar el Sudamericano sub 20– fue apenas una piedra. Uruguay estuvo cerca como nunca de levantar el trofeo 34 años después. Pero también está clasificado para un Mundial por quinta vez consecutiva. 

Ese hecho puede parecer menor. Pero no lo es. Los objetivos de los torneos sub 20 son la formación y la proyección de jugadores y cuando eso puede completarse en un certamen mundial, la experiencia resulta enriquecedora porque agota las etapas del proceso.

Uruguay es el único país a nivel mundial en clasificarse a los últimos cinco mundiales en sub 20.

Solo se le acercan con cuatro clasificaciones cada uno Brasil, México, Estados Unidos, Corea del Sur, Corea del Norte y Nueva Zelanda (organizador del venidero mundial a jugarse entre el 30 de mayo y el 20 de junio).

También puede llegar a cuatro clasificaciones Nigeria si en marzo se mete entre los cuatro mundialistas de África.

“Llegar al Mundial quedó disimulado por la posibilidad de ganar el torneo que generó mucha expectativa”, dijo tras el partido el entrenador uruguayo Fabián Coito en conferencia de prensa.

“Quedó casi sin considerar que lo logramos antes de jugar los dos últimos partidos. Teníamos mucha ilusión en poder ganar el torneo porque habíamos hecho méritos. Por eso se siente desazón tras la derrota”, admitió.

La sensación es ambigua. El objetivo madre se cumplió. Pero acariciar un título que queda en las manos de Argentina y quedar afuera de los Juegos Olímpicos también representan una gran desilusión.

Y más cuando Uruguay había jugado una primera fase casi perfecta –salvo un tropezón con Venezuela cuando ya estaba clasificada–. Tanto que Gerardo Pelusso, integrante de una comisión técnica que analizó el torneo para la Conmebol le dijo a El Observador en esa primera ronda: “Hasta el momento Uruguay es el mejor equipo del campeonato. Hay que ver si lo sostiene en la fase final, porque esta es una edad de altibajos. Pero por lo visto en estas primeras jornadas, el funcionamiento del equipo uruguayo se basa en el juego colectivo, en una defensa sólida, en un ataque en crecimiento y en el buen aprovechamiento de la pelota quieta”.

¿Qué pasó? Coito esbozó sus respuestas tras la derrota ante Argentina.

Faltó regularidad

“El equipo a lo largo del torneo adquirió el mejor nivel de toda la preparación, algo muy importante. Pero nos costó mantenerlo por una cuestión de suma de minutos y cansancio acumulado. El funcionamiento del equipo ameritaba mantenerlo, seguir con la misma formación porque había muy buen funcionamiento”, dijo.

Es algo que le ha pasado a otras selecciones uruguayas a este nivel.

En 2009, por ejemplo, Diego Aguirre sorprendía jugando en el calor de Venezuela con constantes rotaciones. Pero aquel equipo tenía muchas variantes de mitad de cancha en adelante: Nicolás Lodeiro, Jonathan Urretaviscaya, Tabaré Viudez, Abel Hernández, Santiago García, Jonathan Charquero y Maximiliano Córdoba.

Uruguay demostró tener un equipo corto a lo largo del torneo. Rodrigo Amaral que arrancó como suplente, tomó la titularidad por Jaime Baéz a partir del partido ante Perú por la segunda fecha del hexagonal final.

Diego Fagúndez, quien llegó como el jugador más promocionado y que era el que tenía más experiencia (90 partidos) y goles (22) jugando el la primera de New England Revolution de Estados Unidos, arrancó como titular pero al segundo partido le ganó el puesto Facundo Castro. Al final solo sumó 145 minutos en tres partidos de la serie. En el hexagonal final jugó un solo minuto contra Perú en la victoria 3-1.

Con este panorama, Coito se la jugó  por repetir equipo y estructura lo que le terminó generando tres problemas: 1- Los rivales comenzaron a calzarle los puntos; 2- El equipo se fue cansando y 3- La titularidad de Amaral lo privó de un jugador capaz de generar un revulsivo a partir de su ingreso desde el banco, como ante Colombia en el partido inaugural de los celestes.

Coito reconoció los problemas: “Nos costó que cuando los equipos se nos amontonaron atrás no podíamos llegar con claridad. No en otros partidos, pero sí contra Argentina lo pagamos caro porque los espacios que dejamos en defensa eran peligrosos hasta que encontraron el segundo gol”.

Le tomaron los puntos

Brasil fue el que enseñó el camino. Tras caer 2-0 en la serie ante Uruguay, para el partido de arranque del hexagonal final diagramó un sistema para neutralizar los fuertes de los celestes. Le tapó las bandas, le achicó los espacios donde Pereiro genera juego trasladando la pelota para hacer daño asistiendo o rematando. Y defendió a morir en las pelotas quietas.

En la fase inicial, Uruguay anotó cuatro de sus nueve goles a través de jugadas de pelota quieta. En el hexagonal final hizo seis, todos goles de campo.

En los hechos es más fácil hacer goles de campo que a balón parado. Pero la ausencia del plus de esos tantos le impidieron a Uruguay en la fase final sumar algún otro punto como los que dejó por el camino ante Brasil y Colombia con sendos empates a cero.

Faltó recambio

“Había un funcionamiento de un equipo que era muy bueno y que daba la impresión de que todo andaba bien, pero hay momentos donde hay que poner gente fresca y recurrir a jugadores que está sintiendo menos el trajín y por ahí nos costó encontrar en el recambio el mismo nivel de los que estaban jugando. Eso es de cara al Mundial es tarea del entrenador. No buscar mejores alternativas como jugadores sino tener más posibilidades de que se sienta menos cuando hay que cambiar futbolistas”, expresó.  “Hay que mejorar en la parte futbolística porque el fútbol es un juego y también hay que tener armas para ganar los partidos”, agregó Coito.

El DT admitió que la salida de Amaral por lesión ante Argentina fue decisiva: “Es difícil sustituir a Amaral porque tiene mucha capacidad de maniobra en un partido donde había poco lugar para hacerlo, no hay otro jugador con esa capacidad en el plantel, salvo Pereiro que estaba en cancha”.

Por estos factores se escapó el título. Pero en tres meses se viene un mundial para seguir creciendo.


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