Desesperados: 1-4

Uruguay que se la jugó por el empate y quedó expuesto, para que Bolivia, con muy poquito, ganara y goleara; la derrota aumenta el nerviosismo afuera y adentro

La postura de Tabárez fue la mejor síntesis de este momento de Uruguay: desesperado, se la jugó al extremo viendo que el partido estaba al alcance. Bolivia ganaba 0-2 más errores del rival que por aciertos propios, pero el trámite del partido mostraba que la pelota y la iniciativa era celeste. Se la jugó, pero quedó sin red, justo a los 3.600 metros de altura. Y por eso uno de los seleccionados bolivianos más flojos de los últimos tiempos, simplemente se encargó de aprovechar cada chance que tuvo, para poner un doloroso 4-0.

La pesadilla se configuró de entrada nomás, gracias a un tempranero  gol de Carlos Saucedo a los 4 minutos luego de un centro pasado que encontró al volante definiendo solo por el segundo palo, y otro en contra de Luis Suárez a los 30 minutos.

Hasta el primer gol Uruguay se había parado bien, con dos claras líneas de cuatro, y sin dejar muchos espacios, aunque nuevamente un gol tempranero obligó a cambiar todos los planes.

De todos modos, de a poco el equipo de Tabárez empezó  a adelantarse. Con Cebolla y Suárez encendidos, empezaron a buscar los espacios de una floja defensa de Bolivia,  que marcaba poco, mal y cedía espacios. Sin embargo, faltaba precisión en el último pase, por lo que las promesas celestes se transformaban en peligrosos contragolpes bolivianos, que empezaban a transformar a Muslera en figura.

Pero, otra vez, la mala liga se sumó al mal momento celeste: Suárez la quiso sacar  en un tiro libro frontal al arquero y la desvió. 0-2 cuando Uruguay empezaba a encontrar el camino.

El equipo no se desesperó, y siguió buscando el mismo camino: la tenencia de pelota prolija hasta encontrar el espacio. Claro, en La Paz hay cosas que transforman al fútbol en algo diferente a lo de siempre, entonces un rebote, o un mal pase transforman una llegada de gol en un contragolpe letal. Encima, las amarillas a Maxi y Palito Pereira dieron menos margen de marca. Así, ante la falta de precisión uruguaya en los últimos pases, la sensación fue que de contragolpe Bolivia siempre estuvo más cerca del tercero. 

Tabárez apostó a la audacia más grande desde que dirige a Uruguay: Lodeiro por Maxi y Cavani por Gargano. Leyó bien el partido, viendo que Bolivia cedía el mediocampo, aunque quedó sin red, porque en caso de perder la pelota quedaría expuesto a la catástrofe: se jugó al ahora o nunca.

Y  en el arranque del segundo tiempo se configuró lao primero, pese a que en las primeras jugadas Uruguay ratificó que había margen para ilusionarse por lo segundo: una jugada de tres pases en campo rival, la primera con precisión en velocidad, fue suficiente para que Suárez probara de afuera y tuviera la más clara.

En la recarga, otra vez la altura en su versión más cruda. Una falta intrascendente en tres cuartos de cancha contra la banda, un tiro libre potente, Saucedo que apareció solo y la se dio para poner el 3-0 que liquidó el partido.

Uruguay quedó completamente partido: con un equipo parado para atacar, pero sin piernas ni para salir a buscarlo ni para volver. Entonces, otro desborde por el lado derecho de la defensa trajo el desorden, el centro y que Saucedo apareciera otra vez solo para poner el 4-0 en un partido que era, como mucho, para dos goles de diferencia. Suárez se encargó de poner un poco de justicia, al descontar de tiro libre y al menos se sacó la mufa.

La celeste no tenía red desde hacía un buen rato, por propia decisión. Quizás ser un poco conservador en el primer tiempo –justo lo que se le criticaba a Tabárez- hubiese sido lo más lógico. Pero lo de esta tarde fue simplemente el resumen de un equipo desesperado, porque no encuentra la salida a la crisis por ningún lado, ni con ningún plan.


Populares de la sección

Comentarios