Deporte a las trincheras

El Ministerio de Defensa creó una Unidad para interrelacionarse con las federaciones

La relación entre el deporte y los militares hunde sus raíces en la historia de la humanidad. Desde los Juegos en honor a Patroclo, que  suspendieron temporalmente la guerra de Troya en La Ilíada, pasando por las Guerras Mundiales del siglo XX hasta el profesionalismo actual, la formación militar siempre le ha dado al deporte un rol preponderante generando una fluida relación.

Desde 1995 se celebran cada cuatro años los Juegos Mundiales Militares. En los últimos Juegos Olímpicos, el 57% de las medallas que ganó Alemania fueron conquistadas por deportistas militares. 

Uruguay no es ajeno a la tradición. El actual Instituto Superior de Educación Física, creado en 1912, es hijo de la Escuela de Educación Física y Tiro del Ejército. Dirigentes y deportistas son partes de las federaciones y de instituciones castrenses. Sin embargo, el deporte ha sido herramienta de formación, pero no de desarrollo, dentro del ámbito militar.

Por eso se creó el año pasado la Unidad de Coordinación y Desarrollo Deportivo Militar en el seno del Ministerio de Defensa y el miércoles se celebró la firma de una serie de convenios con los que comenzará su actividad.

El coordinador de esta unidad es Lionel de Mello, escribano, entrenador de atletismo, expresidente de la Confederación Atlética del Uruguay y exmiembro de la Dirección Nacional de Deportes. Junto a él trabajan el entrenador de atletismo Daniel Leite, el entrenador de básquetbol Alejandro “Yayo” González y un delegado de cada subsistema de las Fuerzas Armadas: la marina, el ejército y la fuerza aérea. “El Ministerio de Defensa Nacional ha definido como una de las líneas de acción el desarrollo de una política deportiva tendiente a elevar el nivel interno en esa área en sus integrantes y sus Fuerzas Armadas, al tiempo que ser un agente dinamizador de las instituciones deportivas de la sociedad civil con quien se quiere interactuar fortaleciendo sus históricos vínculos de unión”, explicó De Mello a El Observador.

“El objetivo es abrir la infraestructura y la logística militar tanto al deporte de alto rendimiento como al deporte social”, dijo por su parte Leite.

La última temporada de ONFI (fútbol infantil) se llevó a cabo en canchas del ejército.

“Las infraestructuras militares son de las mejores del país porque están cuidadas. El deporte federado tiene diversas carencias que se pueden suplir por esta vía y las fuerzas se pueden nutrir a cambio de esto con asistencia técnica de parte de las federaciones”, contó por su parte De Mello.

“Firmamos estos convenios e inmediatamente nos ponemos a trabajar”, agregó.

“Acá no se trata de quitarle nada a nadie sino de sumar. El año pasado se armó un Plan Nacional de Deportes y lamentablemente no se convocó al Ministerio de Defensa”, dijo Leite.

“La función de esta unidad será coordinar y mejorar el desarrollo del histórico relacionamiento que existe entre el deporte y lo militar”, agregó.

“La carrera militar se hace por cinco factores: disciplina, un lugar donde dormir, comer, estudiar y además hacer deporte”, expresó De Mello, al tiempo que Leite acotó: “Tenemos infraestructura para brindar lugares de entrenamiento, alojamiento, espacio físico para alojar federaciones que no tienen sede propia y brindaremos servicio médico”.

Los acuerdos entre las FF.AA y las federaciones se realizarán a través de protocolos de ejecución. De Mello es muy optimista para el desarrollo futuro: “Tenemos todo por ganar”. Y no se trata de ninguna batalla.


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