Del Potro quiere, pero aún le falta

Un día después de ganarle a Wawrinka, Del Potro cayó con Pouille
Juan Martín del Potro sabía que su retorno iba a ser duro. Luego de casi tres años de lesiones y operaciones que lo obligaron hasta a cambiar de estilo de juego y más de una vez lo hicieron pensar en el final de su carrera, el argentino volvió sabiendo que no volvería a ser top ten de un día para el otro. Sin embargo, su travesía en Wimbledon también le demostró que el proceso de volver a ser quien fue también es contradictorio.

Del Potro venía de conseguir el sábado la victoria más importante desde que el febrero volvió a las canchas. Fue ante el suizo Stanislas Wawrinka, número 5 del mundo, en cuatro sets. Sus propias palabras ("me sentí vivo de nuevo", dijo tras la victoria) ratificaban una sensación: la Torre de Tandil estaba de regreso.

Pero ayer el francés Lucas Pouille cortó la racha del tandilense en tercera ronda al vencerlo por 6-7 (4), 7-6 (6), 7-5 y 6-1 en dos horas y 48 minutos.

El partido había quedado aplazado el sábado, al finalizar el tercer set, debido a la falta de luz. En la reanudación, 'Delpo', que llevaba acumuladas seis horas y 39 minutos en su regreso a Wimbledon después de tres años, notó el cansancio físico y mental, y su falta de costumbre en un Grand Slam.

Pero en esta vuelta a los primeros planos, sus palabras en conferencia de prensa, con mucho de catarsis, son las que más pistas dan de donde está parado. "Ha sido muy inteligente", dijo 'Delpo', sobre su rival, al referirse a la estrategia del francés de machacar el revés del argentino con cortados, para hacerle trabajar su muñeca maltrecha por dos operaciones.

"Es difícil decir algo positivo porque he perdido, estoy frustrado, triste por mi derrota, pero sigo teniendo fuego dentro del cuerpo", dijo el de Tandil."Después de cada partido estaba exhausto, necesito más tiempo para recuperarme pero tengo que decir que no he perdido con cualquiera".

"Estaba tenso, con nervios. Tres años antes podría haber cerrado el partido, pero necesito jugar partidos contra grandes tipos. Quizás mi nivel subirá al final de año o a comienzos del que viene", analizó.

"Cada vez que entro en la cancha hay un desgaste emocional y físico por todas las situaciones que estoy viviendo, y quedo agotado, pero es lo que me toca vivir y pasar ahora", continuó el argentino.

"Hace cuatro meses ni imaginaba estar donde estoy hoy. Y hoy estoy hablando del juego, de los nervios. Pero es verdad que no estaba preparado para esto. Mi deseo es estar en condiciones para aprovechar todas las oportunidades", dijo en plan positivo.

El argentino tendrá su próxima cita en la confrontación de Copa Davis contra Italia en Pésaro, la semana próxima. "Después, al no tener ránking ni compromisos, y viendo como mejoro, tal vez planifique de forma diferente", aseguró.

"Ahora, con el corazón que le pongo y las ganas que tengo, hace que ese punto débil no sea tan débil", dijo sobre su muñeca.