Del lujo belga a la selva

Gerardo Vonder Putten se asustó con los simulacros de guerra serbios y terminó en el calor de Perú

Gerardo tenía 19 años. Llegó a Ivanjica, donde quedaban viejos resabios de la guerra, y lo llevaron a un hotel. Completó el formulario de registro y subió a la habitación. Cuando se disponía a descansar una sirena lo sorprendió. Miró por la ventana y vio soldados con armas y tanques de guerra por todos lados. Y la sirena no cesaba.

“¡A la mierda, estalló la guerra!”, dijo y se escondió. “A los pocos minutos me golpean la puerta y aparece un tipo que me pregunta si estaba bien. ¡Imaginen como estaba! En un estadio de nervios… Y me dice que era un simulacro. ¿Por qué no me dijiste antes, me querés matar del corazón? ¡Me pegué un susto!”.

Gerardo Vonder Putten no olvida más su primera salida. Luego del conflicto con Danubio, jugóseis meses en Central Español en 2008 y el Grupo Casal lo llevó a Serbia, a FK Javor Ivanjica.

Fue el inicio del viaje por el que pasó del intolerable frío serbio, al terremoto de Chile, el calor de Colombia y el lujo de Bélgica hasta terminar en la selva peruana.

“Serbia fue mi primera salida y la sufrí. Fue duro para vivir. Tenía 19 años, no entendía nada, hablaban poco inglés. Eran muy cerrados, algunos jugadores incluso no te querían hablar. Y después el clima. Pah, bastante jodido, mucha nieve, para mí era todo nuevo. Firmé por tres años pero en menos de uno rescindí y me vine porque no pude aguantar”, comentó a El Observador.

De Serbia, Vonder Putten pasó a jugar en Cobreloa de Chile, luego Guaraní de Paraguay, hasta recalar en Deportivo Quindío de Colombia.

Hasta que en la temporada 2011-2012 le llegó la posibilidad de viajar a Bélgica y se enroló en Visé.

“Bélgica era otro mundo, diferente, lo disfruté mucho, estaba más maduro, y lamenté haberme ido porque no era comunitario. Un país hermoso, me tocó una ciudad chiquita, Visé, pero tenía todo cerca, estaba a 15 minutos de Alemania. Después de los entrenamientos mi señora me esperaba arriba del auto, no me dejaba ni llegar, y nos íbamos a conocer. Futbolísticamente es todo físico”.

Pero una vez más, debió volver. Estuvo cinco meses sin club hasta que le surgió la posibilidad de ir a Perú. ¡Lo que no sabía era que lo mandaban a la selva!

“Pa, al inicio me chocó. Ir de Bélgica a una ciudad llamada Tarapoto. ¡No sabés lo que es el calor! Los partidos eran a la 1 de la tarde, levantaba 40º y no se podía estar. A los seis meses me mudé bien al medio de la selva, a un lugar llamado Moyobamba. ¿Shopping? ¡Qué shopping! No había, lo único era la clásica plaza donde nos juntamos todos. Salía y parecía la práctica porque estaban todos en la plaza. Servía para ahorrar (risas), lo único que había era un súper. Y ni les cuento internet... Olvidate de mirar una película”.

En 2014 Vonder Putten se mudó de ciudad pero no de país y fue a Los Caimanes de Chiclayo.
“Fue un año complicado porque en césped sintético tuve mi primer desgarro en la pantorrilla. No pude jugar la primera parte del año. El Clausura jugué todos los partidos del campeonato. Chiclayo es más ciudad, pero la bocina de los taxis te enloquece. Cuando llego al aeropuerto me pongo a buscar un taxi y no había. Allá aparece un tipo y le digo: ‘¿Dónde tenés el auto?’, y el hombre me dice que lo tenía en el taller, pero me dice, ‘yo te llevo’. Y se aparece con una moto-taxi. Me quería matar. Pero igual metió las maletas”.

Luego de trotar por el mundo Vonder Putten volvió a Uruguay con la idea de quedarse.


Fuente: Jorge Señorans pampajs@hotmail.com

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