Del ascenso a la Copa

Silva, Lima y Techera llegaron de Progreso, Huracán y Villa Teresa, y hoy jugarán contra Boca

Alex Silva, Paulo Lima y Carlos Techera tienen cosas en común: tienen menos de 25 años, llegaron desde el ascenso a Wanderers donde debutaron este semestre y hoy serán titulares ante Boca Juniors por la Copa Libertadores.

De Progreso, Huracán y Villa Teresa al Centenario para enfrentar a Boca bajo las luces del estadio.

Del ascenso a la Libertadores. De no tener plata para el boleto a recorrer el continente.
Silva tiene 21 años y llegó luego de quedar libre de Progreso.

Se probó en River Plate, Danubio y Rentistas, pero todos le cerraron las puertas en la cara.
Meditó el retiro pero, a punto de perder el partido con la frustración, recibió la llamada de su representante con la invitación de sumarse a Wanderers: “En el equipo que estaba no sabía cuándo cobraba y tenía necesidades. Acá cobrás siempre y es distinto”.

Silva, titular en La Bombonera, afirma que la cancha del xeneize late, como dice el dicho popular.

"La Bombonera late de verdad. Fue muy lindo callar a 40.000 personas con nuestro gol y que las 600 que fueron de Wanderers se escucharan"

“La Copa es muy linda y más contra Boca. Ahora jugando acá tenemos que quedarnos con los tres puntos. La Bombonera late de verdad. Fue muy lindo callar a 40 mil personas y que se escucharan las 600 de Wanderers”, dice quien marcará a Andrés Chávez.

Hijo de Víctor Silva, campeón con Progreso en 1989, el lateral se ríe de las comparaciones: “Yo miro mucho la televisión y me imagino todo. Pero hace poco estaba jugando al fútbol 5 con mis amigos y no me imaginaba jugar ante Boca tan rápido”.

Paulo Lima tiene 23 años y llegó a Wanderers desde Huracán: “Estoy muy contento por la oportunidad que me dio Alfredo (Arias). Me costó adaptarme un poco porque estoy haciendo mis primeras armas en Primera”.

En La Bombonera, a Lima le tocó bailar con la más fea: marcar a Pablo Daniel Osvaldo, la estrella de Boca que llegó con todo el glamour del calcio italiano: “Yo con mis amigos hablaba sobre Osvaldo. Él pensará que somos todos jugadores como él, pero yo volví a Montevideo y me tomé el G La Paz para irme a mi casa. Igual fue un sueño cumplido jugar contra esos jugadores”.

"Osvaldo pensará que somos todos jugadores como él, pero yo volví a Montevideo y me tomé el G La Paz para irme a mi casa"

Carlos Techera tiene 22 años, hizo todo el baby fútbol como 9 de área, pero cometió la locura de plantarse frente a su padre y decirle que quería ser arquero porque no le gustaba correr, luego de bajar unos metros para jugar de volante por derecha. “En Villa Teresa, Racing y Uruguay Montevideo ya era arquero. Mis compañeros no lo pueden creer cuando les digo que antes jugaba de delantero, pero agarré el arco porque no me gustaba correr. Estando en Uruguay Montevideo entrenamos tres semanas sin arquero hasta que me metí yo. Mi viejo me dijo que estaba loco y al principio atajaba con los pies”.

Techera deberá cuidarse del poderío ofensivo de Boca pero está tranquilo: “A ellos los veo todos los días por televisión. Van a atacar Lodeiro, Calleri, Martínez, Chávez y voy a ver a Orión del otro lado. Tengo que confiar en mí”.

Para Alfredo Arias, arquitecto de este Wanderers atrevido y descarado, es la dinámica del fútbol lo que permite estas inclusiones: “Este juego tiene eso de lindo; le da posibilidades a las personas para crecer. Siempre me quiero nutrir de Wanderers, pero a veces no tengo el material en los puestos que necesito cubrir. En la C y en la B los costos son mucho menores y hay jóvenes con mucha hambre”.


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