Defensor, vivito y coleando

Sin jugar bien, el violeta derrotó 3-1 a un Fénix que lo complicó cuando se quedó con 10 jugadores hasta que Ignacio Risso abrió el partido

"No puede ser, cada vez que jugamos contra Defensor parece que enfrentamos al Real Madrid”. La voz del hincha –veredicto inapelable–, resume el partido: el violeta le ganó a Fénix con el peso de su camiseta.

Sí, Defensor jugó poco y nada. Sufrió en defensa con la movilidad y el atrevimiento de Miguel Puglia. Le costó manejar la pelota y no logró inquietar al rival más allá de un remate de afuera del área de Aníbal Hernández y un cabezazo de Mario Risso en una pelota quieta. 

Con el ingreso de Damián Luna, en posición de enganche, mejoró. Una asistencia del argentino a Federico Puppo abrió el partido. El delantero picó en posición dudosa y Hernández abrió la cuenta.

Fénix se quedó después con 10 hombres por la expulsión de un Jonathan Píriz que se fue insultando a la cuarteta arbitral.

Pero ese fue justamente el revulsivo que despertó al dueño de casa. El ingreso de Novick por un inexpresivo Vigneri, le agregó la necesaria cuota de fútbol y con un cabezazo de Guevgeozian en una pelota quieta se igualó el partido.

Una vez más el equipo con superioridad numérica no supo aprovechar el hombre de más. ¿Por qué? Por no saber manejar la pelota para abrir espacios.

Fénix jugaba mejor y hacía méritos para el segundo cuando un centro llovido de Hernández encontró a Risso solo. Su cabezazo estableció el 2-1 y liquidó a Fénix. Al final hubo tiempo para un golazo de Herrera con el manual del contragolpe.


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