Defensor 3-Nacional 2; lo dejó violeta

Nacional tenía la punta de la tabla al alcance de la mano –le servía el triunfo y el empate para quedar solo– pero Defensor se lo dio vuelta
Danubio había perdido un rato antes y el liderazgo en solitario del Uruguayo Especial estaba servida en bandeja para Nacional en el Estadio Luis Franzini, pero Defensor Sporting lo dejó con las manos vacías al ganarle por 3-2 y de atrás, lo que a falta de una semana para el clásico hay que ver cómo impacta en el conjunto tricolor, que sigue compartiendo la primera ubicación con la franja.

Fue un duro golpe para el equipo albo, que en el Parque Rodó vio caer su invicto de ocho partidos, con siete triunfos y un empate.

El encuentro comenzó de ida y vuelta. Zunino tuvo la primera de entrada para el violeta pero la desperdició y luego los albos se fueron acomodando en la cancha, con Viudez como la llave de salida por la punta derecha.

Nacional se arrimó con un cabezazo de Silveira que cayó en el travesaño y luego respondió Nico Olivera con un tiro que salvó Conde. Todo estaba muy parejo.

Pero a los 13', en un centro al área que despejó el fondo de Defensor, Romero calzó la pelota de aire y la metió contra un palo, cruzado, sin que nada pudiera hacer Reyes pese a su esfuerzo.

El 1-0 comenzaba a inclinar el partido para los tricolores que iban a seguir de largo apenas unos minutos después, nuevamente con Romero como figura. Arismendi peleó una pelota en la banda derecha, se la dio al Colo y éste le pegó de primera, ingresando por arriba del arquero, que no pudo creer cómo se le metió.

La punta se ponía tricolor. Defensor no encontraba la forma de llegar y centralizaba su juego con pases largos a Gómez, que comenzaba a ser un dolor de cabeza para los zagueros rivales, y a Olivera, quien a los 24' pudo descontar pero le tapó Conde.

Cuando no recurría al pelotazo frontal, el conjunto de Acevedo se volcaba por la izquierda, donde Otálvaro jugaba con amarilla desde temprano.

Y en una jugada en la que Gómez hizo el trabajo sucio, la pelota derivó para el Nico Olivera, el ídolo violeta que se retirará cuando termine el campeonato, quien descontó con un remate seco.

El gol violeta calentó el partido –los hinchas de Defensor reclamaron varias acciones al juez Fuentes– y le puso incertidumbre, porque Nacional no mostró nada más que los golazos de Romero.

Defensor siguió con su fórmula y en una buena jugada colectiva, Olivera habilitó a Gómez, quien le prendió desde afuera del área para igualar el partido en los minutos adicionados. Su remate se desvió en Espino y se metió en el arco para el 2-2 con el que se fue al segundo tiempo.

En el complemento, el equipo local salió mejor en los primeros minutos, más tranquilo y más cauteloso en el fondo, donde Correa tuvo un gran duelo aéreo con Silveira y fue bien cubierto por Lamas y De los Santos.

La responsabilidad le quedaba al tricolor, si bien el empate le servía para quedarse con la punta.
Nacional tuvo un par de cabezazos, de Seba Fernández y Silveira, pero Reyes respondió ambas veces en forma brillante.

Luego, respondió la viola. Primero fue Suárez, quien se fue arriba en una buena maniobra para sacar un remate que tapó Conde al corner. Y desde ese sector, en la siguiente jugada, Zunino hizo magia al picar la pelota para pasar a un rival, ganarle la cuerpeada y luego definir para marcar el 3-2 que desató la fiesta de los hinchas locales y dejó a Nacional en shock.

Lasarte mandó dos cambios al instante para darle más creación y llegada a su equipo: Ligüera y Fucile entraron por Ramírez y Otálvaro. Pero poco hicieron.

Nacional era un manojo de nervios en el medio, donde Gómez y Zunino enloquecieron a los albos, tanto que el técnico tricolor tuvo que sacar a Arismendi porque quedó al filo de la tarjeta roja y de quedarse sin clásico.

Defensor se cerró al máximo en el fondo, la línea de tres pasó a ser línea de cinco, con los volantes acoplados, y el tricolor, pese a que hizo correr la pelota de lado a lado, no pudo entrarle.

Así, sin respuesta, terminó el partido Nacional en el Parque Rodó, donde ya no está el tren fantasma pero ayer pareció que volvieron los espectros albos del semestre pasado: la dificultad para ganar de visita y el no saber aprovechar las ocasiones para ser líder. A una semana para el clásico, Defensor lo dejó violeta.

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