Déborah Rodríguez ya piensa en el mundial de China

Luego de hacer historia en Toronto, donde obtuvo una medalla de bronce, la corredora retomó los entrenamientos de cara a la competencia que se viene

Déborah Rodríguez hizo historia para el atletismo uruguayo este miércoles al obtener la medalla de bronce en la carrera de 400 metros vallas en los Juegos Panamericanos de Toronto. La deportista de 22 años tuvo una carrera excelente y logró meterse en el podio, que tuvo en el primer puesto a la mejor del mundo en la categoría.

"Lo viví con mucha alegría, super contenta de haber obtenido este resultado", dijo Rodríguez este jueves en entrevista telefónica con El Observador TV. La corredora recordó el esfuerzo que realizó para conseguir el objetivo y lo difícil que resultaba la final por el nivel de las competidoras.

"Con estar en la final ya me sentía satisfecha. Con 22 años poder estar en una final de los Panamericanos... Realmente debo agradecer a mi coach, Andrés Barrios, que nunca dejó de confiar en mí y fue el primero que acreditó que podía tener la medalla", contó Rodríguez emocionada.

Los últimos 100 metros fueron clave para que la atleta consiguiera el tercer puesto. "Todo el mundo quedó anonadado con ese punto de la carrera, porque en la semifinal y la final fueron iguales. Tuve un muy buen remate", destacó la deportista.

Mundial en China y el sueño de Río 2016

Rodríguez hizo un tiempo de 56,41 segundos, lo que la deja a dos décimas de la marca para acceder a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro del año que viene (56,20). La mejor marca de este año fue 56,36.

"Uno de los objetivos que nos marcamos se cumplió", señaló Rodríguez, y dijo que no debe "desesperarse", ya que tiene hasta julio del año que viene para clasificar a los Juegos Olímpicos.

Por el momento, ella y su entrenador tienen en mira el Mundial de China, que tendrá lugar en agosto.

La emoción por la bandera

Cuando terminó la carrera, la corredora no pudo contener el llanto de alegría. "Lloré porque quería descargar y porque estaba feliz", recordó. "Para mí es una enorme felicidad y orgullo que nuestro paisito esté metido entre dos potencias mundiales".

Rodríguez contó que mientras recibía la medalla se acordó de su familia y de su entrenador. "Soy creación de Andrés Barrios, fue un pilar fundamental para mi crecimiento".

El festejo en la villa de los deportistas fue modesto para la uruguaya. "El mayor festejo fue que pude ir al comedor a comer un pedacito de pizza, me lo pude permitir porque venía de semanas, semanas y semanas cuidándome con la dieta, el descanso", relató entre risas. Este jueves, Rodríguez volvió a entrenar pensando en el mundial.


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