Déborah, la luchadora

Vive del y para el deporte, la rompió en los Odesur de Santiago conquistando dos medallas de oro, se inventa tiempo para seguir con los estudios y sueña con el techo propio

En Uruguay faltan muchas cosas, pero con lo poquito que tenemos, conseguimos resultados”. Déborah Rodríguez sabe que Brasil está lleno de centros de alto rendimientos y que sus atletas pueden prepararse en Europa. Que Argentina es un gigante. Que Chile invierte millones. Que Colombia y Venezuela han tenido un despegue impactante. Que hasta Bolivia crece en infraestructuras. “Pero salir a la pista y ganarles…”. Se queda sin palabras. Eso no tiene precio y vale mucho más que oro.

Déborah, de 21 años, fue la mejor deportista uruguaya en los Juegos Odesur de Santiago, al obtener la medalla de oro en los 400 vallas y en los 800 metros.

En la primera de esas pruebas impuso un nuevo récord nacional (56.60) y la conquista tuvo sabor a revancha: “En el Sudamericano del año pasado (en Cartagena de Indias), me quedó una espina (porque la brasileña Liliana Barbosa le ganó en el remate), pero en Santiago salí a hacer mi carrera sin pensar en las demás. Por suerte, salió todo como lo entrenamos. Ellas quedaron anonadadas con mis tiempos y eso genera respeto”, expresa a El Observador.

Un día más tarde ganó de yapa los 800 metros, una prueba que corre cada tanto como una forma de complementar su entrenamiento para su especialidad, que son las vallas. Y lo hizo a escasas décimas del récord nacional.

“Para mí, el deporte no es un hobbie, vivo de esto”, cuenta. Y eso empieza a explicar las razones de su éxito que contrasta con la mayoría de las actuaciones de los otros deportistas uruguayos.

“Entreno de lunes a sábado en doble horario; soy deportista y trabajadora: mi trabajo es correr y dependo de mis logros para mantener el apoyo de las empresas que me acompañan”, explica.

A Déborah la auspician el hotel Mantra de Punta del Este, la constructora Stiler, Nike y la mutualista Asistencial Club One.

Además, desde enero de 2013 percibe una beca de Solidaridad Olímpica, vive en el Campus de Maldonado donde entrena y la Confederación Atlética del Uruguay sigue sus pasos para darle el apoyo extra que necesite.

“Antes de los Odesur viajamos dos veces a Buenos Aires y una a Santiago para prepararnos mejor. Esta Confederación que dirige Pablo Sanmartino está haciendo muy bien las cosas”, afirma.

“En Uruguay, mucha gente hace deporte porque le gusta, pero sabe que no va a poder vivir del deporte. Eso determina que no le puedan dedicar todo el tiempo posible. Pero si pudieran profesionalizarse, tener buenas infraestructuras para prepararse y disponer de un apoyo diferente, habría más resultados”, afirma.

Déborah es profesional en un ámbito amateur. Y no surgió de la noche a la mañana. Es un talento moldeado por las expertas manos de Andrés Barrios desde hace siete años. Es una atleta que fue campeona sudamericana en sub 18, sub 20 y sub 23 antes de dar este salto dorado entre las mayores.

Pero también es consciente de que otorga ventajas por ser uruguaya: “Nos falta un buen centro de alto rendimiento para prepararme o una buena preparación en el extranjero como alternativa. Me faltan viajes: no tengo rivales en mi país y debo viajar para poder prepararme”, dice.

Y su cabeza vuela mucho más allá de la pista: “Yo también lucho para poder tener mi casa, es lo que sueño y deseo. Y a veces esas pequeñas cosas te pueden perturbar a nivel mental. No todo depende de lo físico en el deportista. No tengo tiempo para poder estudiar y en Uruguay no hay planes de educación para deportistas profesionales y a mí me preocupa no encontrar tiempo para poder estudiar. Es muy difícil tener esa estabilidad. Falta entonces tiempo, infraestructura, tranquilidad y apoyo moral”, dice.

Déborah estudia Derecho y Relaciones Públicas. Y este año comienza a cursar Comercio Exterior.

El oro reluce en su pecho. El teléfono suena y los flashes no paran de disparar. Déborah está feliz. Emocionada. Y en una semana volverá a entrenar. “En junio me voy de gira por Europa porque Mantra me financia el viaje y la estadía. En agosto tengo Iberoamericano y Panamericano. Además, en Santiago ya hice la marca para los Juegos Panamericanos de 2015 y los Juegos Olímpicos de Río 2016”. Claro, Déborah: lo mejor está por venir.


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