De zaguero en Uruguay a gerente en Centroamérica

Eduardo Crudeli surgió en una época prodigiosa de River Plate y luego se afincó en Guatemala
En la década de 1980 River Plate parió al mundo futbolistas que triunfaron en Europa y otros que recorrieron su camino en América, en países y clubes más humildes. En este grupo se encuentra Eduardo Crudeli, un zaguero que partió hacia Guatemala con algo más de 20 años y muchos sueños por cumplir: "Quería triunfar en el fútbol, era impensable regresar sin hacerlo", cuenta a Referí.

Hoy, con 51 años y una familia formada en aquel país centroamericano, es el gerente general de la cadena de restaurantes La Estancia, cuyo dueño es otro exfutbolista uruguayo: Carlos Castelli.
"No hice la diferencia económica, pero no me quejo, puedo ayudar a mis padres" dice y agrega que trata de volver todos los años a Uruguay "porque es importante mantener el hilo" familiar y afectivo.
Fue en 1988 cuando su compañero en River Plate, Mario Orta, lo recomendó en Centroamérica. Orta jugaba en Costa Rica, donde dirigía un extécnico de Crudeli en los darseneros, José Luis Mattera. Cuando Mattera fue contratado en un club de Guatemala se llevó al central que en el equipo del Prado había hecho dulpa con Carlos Barcos. "En aquella época no había la comunicación de ahora. Me habían dicho que Guatemala era medio desierto, que había guerrillas. Pero yo estaba preparado y me encontré con gente muy cariñosa, receptiva con los extranjeros, con un clima espectacular. Y hoy Guatemala es un país con tecnología de punta y que ha tenido un crecimiento impresionante", cuenta Crudeli.

Jugó en Galcasa, un equipo que ahora transita por la Tercera división guatemalteca, Aurora, Belmonte, Xelajú y Deportivo Cartaginés de Costa Rica. Se casó con una guatemalteca hace 26 años y sus dos hijos, Stefanía de 25 y Marcelo de 19 nacieron en aquel país. "Cuando llegué acá la única forma de comunicación con Uruguay eran las llamadas por teléfono y salían carísimas. Pero pudieron más mi formación y mis ganas de salir adelante. Tenía que ayudar a mis viejos y no me podía volver sin triunfar. Triunfar dentro de nuestras limitaciones, claro, porque no todos somos Poyet o Suárez", dice.
Recalca lo de la formación que tuvo de muchacho y rescata dos personas fundamentales: Carlos Aguilera (padre) y Carlos Oria, dos entrenadores fantásticos que trabajaron en las divisiones formativas de River Plate.

Crudeli nació en el Prado, cerca del club Stockolmo. Jugó al baby en Royal, siguió en Stockolmo y un día golpearon la puerta de su casa para llevarlo a River. "Debuté a los 17 años en Primera. En aquellos tiempos estaban el Patito Aguilera, Gustavo Poyet, Mario Orta, Gabriel Correa, Carlos Arias, Víctor Púa", todos futbolistas que marcaron una época.

Con ellos formaron un grupo de WhatsApp y se mantienen en contacto. "Recuerdo que en River ganábamos para el ómnibus. Teníamos dos pelotas para entrenar y un juego de chalecos para todas las divisiones juveniles. Llegábamos caminando al entrenamiento porque guardábamos la plata para comprar frutas. Para bañarnos teníamos que hacer cola y salía un chorrito de agua caliente. Pero eran tiempos lindos".

La tarea de formadores que hacían Aguilera, Oria y también Jesús Rodríguez, le sirvió para salir adelante: "Nos marcaron a fuego, por el respeto y los valores que nos inculcaron. No solo para triunfar en el fútbol, sino que nos dieron herramientas para salir adelante en la vida".

Crudeli estudió tres años de Odontología junto a Fernando Rodríguez Riolfo antes de partir hacia su actual destino, donde recibe a muchos uruguayos: "En La Estancia nos juntamos para ver los partidos de Uruguay. En el Mundial llegaron hasta 150 uruguayos" para comer un rico asado y vibrar con la celeste.

Su pasaje por River Plate
"En River Plate jugué desde Sexta a Primera división. Debuté a los 17 años en 1983. En 1984 River bajó a la B y en 1985 ya jugué todo el año. Estaban Víctor Púa, Carlos Arias, Carlos Barcos, Julio Ribas, Gabriel Correa, Gustavo Poyet. De inferiores salían equipos completos que podían jugar en cualquier equipo de Primera división. Siempre éramos campeones en divisiones juveniles. A pesar de las carencias, la tarea de los formadores era excelente. Yo quiero destacar eso, la labor que cumplían Carlos Aguilera, Carlos Oria y también Jesús Rodríguez. Le podés preguntar a cualquiera de aquella época y todos te van a decir lo mismo" dijo Eduardo Crudeli, quien recuerda a su tío Enrique: "todos los lunes recortaba los diarios y armaba un álbum con lo que publicaban de mi".


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