De nadar por su vida a hacerlo por una medalla: la historia de los nadadores sirios

Mientras cruzaba de Grecia a Turquía, Yusra Mardini quedó a la deriva en el Mediterráneo. Hoy busca conseguir una medalla en natación para el equipo de refugiados

Yusra Mardini nadó por su vida cuando huyó de su Siria natal, hoy nada por una medalla en Rio de Janeiro. Junto a Rami Anis representa a los refugiado en la natación olímpica.

El motor del bote inflable en la que cruzaba a Grecia desde Turquía con 30 personas más paró de funcionar y los dejó a la deriva en el Mediterráneo. Por tres horas y media, ella, su hermana Sarah y otra mujer tomaron turnos para empujar la embarcación hasta un lugar seguro. Después, la vida la llevó a Alemania, y de ahí a Rio.

El 5 de agosto, con "orgullo, felicidad y mariposas en el estómago" llevará la bandera del primer equipo de refugiados del Comité Olímpico Internacional, acompañada de un amigo de la infancia, y otros ocho atletas sin patria.

Pero más allá de la cruda realidad que los obligó abandonar su país, Yusra, como todos llaman a esta chica de tan sólo tiene 18 años, y Rami, de 25, prefieren ver hacia adelante. "Prefiero hablar de campeonatos, del futuro, de esperanza", dijo Rami, que dejó Alepo, una de las ciudades sirias más devastadas por la guerra, en 2011, cuando los secuestros y atentados se convirtieron en moneda corriente. Hoy vive en Bélgica.

"Somos seres humanos que perdimos nuestro hogar y estamos tratando de reconstruir nuestras vidas (...). Muchas cosas han pasado, pero en algún punto hay que seguir adelante", complementó Yusra.

Siria sin futuro

Ambos disputarán las mismas pruebas: 100 mts mariposa y libres. Las chances de alcanzar una medalla son mínimas, pero aún así entrenan duro dos veces al día en la piscina del Parque Acuático en Rio.

"Es un sueño de infancia, todo atleta sueña con esto", dijo Rami, que al abandonar Siria fue a Estambul a vivir con su hermano, pero terminó yendo a Europa porque en Turquía no le permitieron competir profesionalmente. Primero fue a Grecia y luego a Bélgica. Jamás pensó que no volvería a casa y los horrores de la guerra no les permitían visualizar el futuro soñado.

"Tenía una vida normal, no habían tiroteos o bombardeos (donde vivía), iba a la escuela, iba a nadar, pero al final para qué, no había futuro, sabía que no iba a llegar a un nivel olímpico", expresó Yusra, que si bien no ha perdido ningún familiar en el conflicto, le mataron a dos amigos nadadores.

Experiencia gratificante

Los dos tienen también en común una familia de nadadores. La principal influencia de Rami por ejemplo es su tío, quien lo impulsó además a seguir el camino de las piscinas.

El padre de Yusra era entrenador y su hermana también nada, aunque entrena con el alemán Sven Spannekrebs que, como ella, también debuta en unos Juegos Olímpicos sin representar a su país. "Es hasta más gratificante", dijo.

La chica llegó a representar a Siria en un campeonato de piscina corta en Estambul, cuando tenía 14 años. Rami lo hizo en 2009 y 2011 en el campeonato mundial. Ahora con el Equipo olímpico de refugiados buscarán representar no solo a su país, sino a todos aquellos que han sido golpeados por la guerra. "Realmente extraño Damasco, espero volver un día, extraño todo. No quiero que los sirios se den por vencidos, espero que me recuerden, que sigan en sus sueños", expresó.


Fuente: AFP