De la peor forma

Peñarol jugó un gran partido en San Pablo, pero pasada la hora, a los 99', Palmeiras se lo ganó

De la forma que al hincha uruguayo menos le gusta, pasada la hora, a Peñarol se le escapó lo que parecía ser un empate de visita ante Palmeiras y terminó perdiendo por 3-2 ante el rival que aparece como el más fuerte del Grupo 5 de la Libertadores

El partido comenzó muy parejo, con los carboneros parados en la zona media, sin sufrir el ahogo de los verde, como suele esperarse en estos encuentros, e incluso llegando hasta el área rival, aunque sin tanta claridad.

Pero de apoco los locales comenzaron a subir, principalmente por el sector de Lucas Hernández, desde donde salió un remate que tapó bien Guruceaga y un par de tiros de equina. Luego, el carbonero cerró ese sector, y los paulistas probaron por la izquierda, aunque sin generar peligro.

También desde el arranque, el partido tuvo alto voltaje entre los futbolistas, con un toque de Junior Arias al arquero de los paulistas y con un cruce entre Affonso y Felipe Melo. Fue un comienzo de dientes apretados, con clima típico de partido de Copa.

La primera de Peñarol la tuvo Junior -muy activo- a los 14 minutos con un tiro desde el borde del área, cruzado, que se fue alto.

Pese a no tener peso ofensivo, el equipo de Leo Ramos se acercaba al arco rival y le jugaba de igual a igual a Palmeiras. En una pelota quieta, Nandez no pudo cabecear bien y el balón se fue afuera.

El partido volvió a tener un encontronazo entre varios futbolistas a los 26 debido a que los jugadores locales se molestaron porque los mirasoles no pararon el juego cuando había un jugador de ellos caído.

Siguió el juego y Peñarol siguió con su planteo, de igual a igual, sólido en el fondo y sin meterse atrás, y a los 30 tuvo su premio. En un tiro de esquina, Junior Arias mandó un gran centro y Ramón Arias marcó un golazo de cabeza, por la forma en que conectó, por la velocidad que sacó su tiro y por haber metido la pelota en el ángulo, para que Prass solo pudiera mirar sin poder hacer nada.

El gol tocó a los brasileños que inmediatamente cometieron una seguidilla de faltas y que tuvieron desatenciones en el fondo. En una de ellas, Junior Arias estuvo a punto de aumentar pero el arquero rival le tapó con todo el cuerpo y en la continuación de la jugada lo tuvo Affonso pero cabeceó trabado por dos defensores.

Así se cerró el primer tiempo, con Peñarol arriba en el resultado y sin pasar grandes sobresaltos.

Tocado en su orgullo, Palmeiras salió con todo para el segundo tiempo y metió al mirasol en su arco. En una primera jugada, Guruceaga salvó su arco yendo al piso, pero en una inmediatamente después, los paulistas abrieron el marcador en una situación desprolija y forzada, de la que sacó rédito Willian para encontrar la pelota y definir frente al arquero aurinegro para empatar.

El 1-1 agrandó a los jugadores de Baptista que siguieron de largo. Falló el fondo carbonero en una carga por derecha que Quintana no logró cortar y dos delanteros quedaron contra Ramón Arias, quien nada pudo hacer. La jugada la cerró Dudu ante un desesperado Guruceaga que nada pudo hacer. Fue el 2-1 para los locales cuando solo iban cuatro minutos del complemento.

Palmeiras pudo ampliar el marcador enseguida en un penal cobrado a Petryk por un empujón en el área, pero Borja levantó su remate. Pese al fallo, el equipo local siguió al frente y tuvo una nueva situación que tapó el arquero carbonero.

No tenía forma de acomodarse el carbonero que en 10 minutos se le había desdibujado todo lo bueno que había realizado en la primera mitad. La pelota quieta era la única vía de ataque para los de Leo Ramos, quien se la jugó y puso a Gastón Rodríguez por Novick.

Para peor, los brasileños aprovechaban los espacios. Tuvieron otra doble jugada de peligro y en la primera atajó brillante Guruceaga y en la segunda salvó en la línea Lucas Hernández, en una jugada en la que los locales reclamaron que la pelota entró.

Tuvo una Peñarol, de pelota quieta también, y ganó por arriba, para empatar el partido con gol de Gastón que la empujó sin marca en el minuto 74'. Con el empate, la fortuna volvió a estar del lado de los aurinegros, ya que Willian reventó el travesaño.

Parecía que el empate estaba sellado. Peñarol se cerró atrás, Gastón tuvo una clara de contra y Guruceaga salvó una más, pero en el final, Fabiano ganó por arriba y puso el 3-2 definitivo. Iban 99 minutos de juego, no había tiempo para más y el carbonero perdió de la peor forma.


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