De la Copa de antes a la Barcelonitis

¿Los equipos uruguayos perdieron su esencia? Opinan los excampeones Arsenio Luzardo y Héctor Morán

"¿Qué nos pasa a los uruguayos? ¿Nos comimos un Barcelona?”, se preguntó reflexivo el técnico de Nacional, Martín Lasarte, el martes en la conferencia de prensa posterior al empate 0-0 contra Zulia en Venezuela.

Al entrenador no le gustaron las críticas al rendimiento del equipo: “¿Ha cambiado tanto el fútbol? Antes sacabas un punto afuera en la Copa Libertadores y estaba bien; ahora ya no. Veo una sensación de que minimizamos a los demás”, agregó.

Cinco de los ocho puntos que Nacional logró en la presente edición de la Copa los obtuvo de visitante. “Se ve que tenemos un estilo que no gusta mucho”, indicó el entrenador.

Gonzalo De Los Santos, director de fútbol de Peñarol, también se refirió a la nueva tendencia que asoma en el fútbol uruguayo: “Hay mucha barcelonitis. Todos quieren jugar como Barcelona pero Barcelona fue, es y será único”, expresó en el programa Tirando Paredes de la radio 1010AM.

El extécnico de Fénix, Rosario Martínez, es otro defensor acérrimo del fútbol uruguayo “de antes” y suele dejar su pensamiento en Twitter. Hace unos días escribió: “Así como lo hizo Juventus vs. Barcelona, defendíamos los uruguayos cuando no hablábamos de un ‘fútbol moderno’ que no es tal... y ganábamos”.

¿Cómo era antes?

Pero, ¿cómo se ganaba antes? ¿La clave era obtener resultados de visitante? ¿Se puede volver a ganar un título internacional solo así? Referí consultó las opiniones de Arsenio Luzardo, campeón de la Copa Libertadores de 1980 y Héctor Morán, integrante del plantel de Nacional que obtuvo la Copa Libertadores de 1988.

Luzardo dijo: “Antes era diferente porque el triunfo valía dos puntos y conseguir un empate de visitante era un triunfo, incluso en España, donde tuve la oportunidad de jugar”. “Participaban menos equipos y todo era más parejo, aunque nosotros jugamos contra Olimpia de Paraguay que había sido campeón de América el año anterior y contra Inter de Porto Alegre que tenía jugadores como Mauro Galvao, Falcao, Batista, Jair”.

El exvolante de notable pegada agregó que cuando un equipo uruguayo se enfrentaba a equipos de Bolivia o Ecuador, se salía a la cancha “sabiendo que se iba a ganar, nos sentíamos superiores”.

Ahora, “el nivel del fútbol uruguayo ha bajado y no es de ahora, es de hace muchos años. Aunque salen muchos jugadores, el fútbol dentro de casa es chato”. “En otros países el nivel ha crecido y no veo un equipo de Uruguay que salga a la cancha y tenga presencia”.

El equipo tricolor que ganó la Copa en 1980 con Juan Martín Mugica como entrenador, “sorprendió porque nadie esperaba que se marcara al hombre o que se recuperara la pelota en tres cuartos de cancha. Presionábamos desde el área contraria con Victorino hasta la nuestra con Cacho Blanco y Hugo De León. Quitábamos y nos posicionábamos cerca del arco rival”.

Luzardo, que actualmente está a cargo de la infraestructura deportiva del estadio municipal de Treinta y Tres, dijo que si bien “Nacional está a un paso de clasificar, va a ser muy difícil que un equipo uruguayo salga campeón de la Libertadores con el nivel que hay”.

Asimismo, quien fuera goleador de la Copa Libertadores de 1983 con ocho tantos, se declaró “fanático” del fútbol de Barcelona: “No me gustan los equipos que defienden y se cuelgan del travesaño, me encanta el fútbol bien jugado”, expresó.

Sin esencia

Por su parte Héctor Morán no dudó en señalar que en los últimos tiempos “se le ha quitado la esencia al fútbol uruguayo”. Argumentó que si bien Nacional ha conseguido buenos resultados afuera del país, “está jugando contra equipos que no son más que Nacional”. “Y vienen acá y nos ganan de vivos, algo que antes no pasaba”, dijo. También, igual que Luzardo, fue drástico al afirmar que “estamos muy lejos de ganar una copa internacional”.

¿Y cuál es el motivo? “Nacional no tiene un esquema definido, no se sabe a qué juega. Además, ahora los futbolistas se van muy jóvenes. Antes estábamos cuatro o cinco años en el mismo equipo. Ahora juegan un año juntos y se van porque la necesidad es grande. No hay experiencia”.

Recordó que al equipo de 1988, dirigido por Roberto Fleitas, “le costó horrores ganar la Copa, pero se conformó un plantel yendo a pasar hambre en una gira al exterior y ahí se forjó una unión”.

“En la cancha era difícil que nos ganaran en Uruguay y menos de pesados, y después íbamos y pichuleábamos algún punto afuera para pasar de fase”, recordó.

Morán, que jugó en la selección nacional y actualmente se desempeña es coordinador deportivo en la Mutual de futbolistas, subrayó que no comparte “que los equipos ahora entrenen a puertas cerradas”. “Yo jugué un montón de años y no recuerdo haber entrenado así. No hay que andar creando misterios. Eso me fastidia y encima no le ganamos a nadie”, recalcó.

Casi 30 años

El 26 de octubre de 1988 fue la última vez que un equipo uruguayo ganó la Libertadores. Aquel día Nacional le ganó las finales a Newell’s Old Boys de Argentina. El próximo año se cumplirán 30 años.

Desde entonces, Danubio llegó a semifinales en 1989, Nacional en 2009 y Defensor Sporting en 2014, y Peñarol fue finalista en 2011. Fueron esas las mejores producciones en tres décadas.

Pero jamás, ni antes ni después, un equipo uruguayo logró jugar como el Barcelona de Guardiola. Ni siquiera como el de Luis Enrique o el de Gerardo Martino. Pero las tecnologías nos han acercado tanto a esos equipos y nos han alejado tanto de la historia, que el rumbo se esta perdiendo poco a poco.


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