De la bronca a la felicidad

El bolso pasó en poco tiempo de tener jugadores fuera de forma, defensas que no fueron pedidos por el DT, gerencia sin experiencia y un Ache que no ganaba en ninguna cancha, a la gloria

La felicidad tiene ese poder de embriagar. Cuando se celebra poco importa lo que pasó. Contados son los que se toman tiempo para mirar atrás, para ver lo que se perfilaba y lo que finalmente fue.

En poco tiempo, Nacional pasó de ser un polvorín, donde todo era cuestionado, al embanderamiento detrás de Recoba y compañía. Si habrá sido criticado el presidente Eduardo Ache por una famosa frase que durante un tiempo lo tuvo como rehén: “Ganar en todas las canchas”. El inicio de su camino no fue sencillo. Y era común que Nacional perdiera en todas las canchas. Por eso muchos hinchas, en encuestas, culpaban al presidente del fracaso deportivo del equipo de Pelusso y pedían su renuncia.

Se recurrió a Álvaro Gutiérrez, que se terminó quedando. Pero enseguida surgieron diferencias con la política de contrataciones. Diego Polenta llegó fuera de forma. Henry Giménez lo había hecho antes para recuperarse de una lesión. Iván Alonso no había terminado el torneo. Se le apuntó al gerente deportivo Alejandro Lembo. Gutiérrez fue claro: “Desde el primer día que vinimos estábamos anunciando que necesitábamos un zaguero de experiencia”. Y como el zaguero con las características que pidió nunca llegó, probó alternativas. Primero improvisó a Rafa García y finalmente perfiló a Diego Arismendi para el debut contra Defensor Sporting.

Pero surgió otro problema que hizo estallar la interna. Arismendi salió del país sin autorización y la Justicia le impuso prisión domiciliaria. Los dirigentes se echaron las culpas unos a otros.

Pero, en medio de la tormenta, Gutiérrez guió el barco con su habitual tranquilidad. Y el equipo terminó llegando a buen puerto. De aquella cuestionada política de contrataciones pasó a la felicidad que todo lo olvida.


Fuente: Jorge Señorans pampajs@hotmail.com

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