De espaldas a la realidad

El arquero de Villa Teresa Jorge Rodríguez, quien vivió episodios de racismo, toma la palabra en nombre de su raza tras el caso Flavio Córdoba

Flavio Córdoba dio vuelta la página. La deja por esa. En la bronca del momento. En el folclore del fútbol uruguayo. Prefiere olvidar los insultos racistas que sufrió el domingo de parte de hinchas de Danubio. Porque acá no pasa nada. Nunca pasa nada.

No lo dice el zaguero colombiano de River Plate, quien permanece en silencio.

Lo dice el Tribunal de Penas de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), que ayer exoneró de responsabilidad a Danubio porque, según el fallo, el hecho que se dio el domingo no está previsto en las normas de la AUF (artículo 38).

“Bajándole el perfil al tema nos equivocamos”, dice a El Observador Jorge “Coco” Rodríguez, arquero de Villa Teresa, quien opina desde el género racial. 

En febrero del año pasado, cuando defendía a Progreso, la hinchada de Central Español le tiró bananas mientras lo insultaban. Todo por el color de su piel.

“En su momento le bajé el perfil al tema porque justo estaba el episodio de Luis Suárez con (Patrice) Evra y no quería que repercutiera allá”, explica.

“Pero la verdad que la gente se zarpa y no toma conciencia de los actos racistas que después te justifican diciendo que tienen un amigo negro. Eso es una estupidez. Nosotros no andamos gritando por ahí ‘blanco de mierda’. La gente se está desubicando cada vez más”, expresa.

Rodríguez no tiene que bucear en su memoria para recordar episodios racistas en Uruguay. “El sábado jugamos contra Deportivo Maldonado y el entrenador argentino de ellos (Patricio D’Amico) le pasó diciendo a mi compañero Santiago Tabárez ‘negro de mierda’. El línea estaba al lado y no dijo nada. Al final se armó flor de lío”.

El Coco atajó en equipos de Chile, Paraguay, Perú y Argentina. En este último país, cuando jugaba en Tiro Federal, sufrió insultos racistas de la hinchada de Talleres de Córdoba. “Había un grupo que llevaba banderas con esvásticas. Estaban mal de la cabeza”, rememora. “En los demás países nunca tuve problemas”. 

Cuando sufrió el triste episodio ante Central, Rodríguez recibió el llamado de jugadores como Gustavo “Canica” Da Silva, Richard Morales o Marcelo Zalayeta, “gente que ha sufrido todo tipo de insultos en la cancha y que se pusieron a la orden”. 

“En Uruguay hay racismo, pero como somos un país chico queremos tapar el sol con el dedo”, concluye el golero.

El derecho comparado
Adrián Leiza, exneutral de la AUF e integrante del Tribunal de Penas de la Conmebol, expresó a El Observador que “la FIFA está muy sensible con el racismo”.

“No sé qué pasaría si River o el propio jugador recurren a la FIFA por este tema”, dijo Leiza, quien desconocía lo ocurrido el domingo en el Saroldi.

“En la Conmebol este año se sancionó un nuevo código de penas que establece la responsabilidad objetiva de los clubes para los casos de racismo. En Uruguay, desde 2009 eso ya no es posible, por lo que se debe aggiornar a los estándares internacionales”.

En Italia, el domingo, la hinchada de Roma profirió insultos racistas contra Mario Balotelli, de Milan. El juez detuvo el partido. Ayer la sanción ya estaba pronta: € 50 mil de multa al club.

“La AUF tiene una resolución de la era Figueredo, de 2006, que establece que se deben aplicar las normas de FIFA en el orden interno”, concluye Leiza. 

El próximo 5 de junio Francia, con Evra, visitará el Centenario para jugar un amistoso ante Uruguay. Desde el seno de River Plate dijeron ayer a El Observador: “Si se sigue con el tema se puede perjudicar la imagen del país ante la inminencia de ese partido”.

En cuestión de semanas, Uruguay se expone a hacer un papelón. Para Córdoba y Rodríguez el racismo no se justifica al amparo del folclore futbolero. “Estamos atrasadísimos y como siempre tendrá que venir alguien de afuera a decirnos que tenemos que hacer”, dice el Coco, no solo desde la molestia. También desde el dolor.   l


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