De Alarcón a Ache, una temporada de terror

Una mala gestión del club durante todo el año llevó a que Nacional invirtiera cerca de US$ 15.000.000 en 12 meses… ¡y no ganó nada! Eso no sucedía desde 1994. Además, tuvo tres técnicos en 18 meses, no tiene gerente deportivo y un plantel costosísimo

Hay que rascar en la historia para encontrar otro año igual al que vive Nacional en este 2012-2013, en el que aún tiene chances matemáticas de pelear por el título del Clausura y del Uruguayo, pero no tiene posibilidades futbolísticas de aspirar a ganar ninguno de los dos torneos locales. La última vez que Nacional no ganó ningún torneo oficial en 12 meses fue en 1994. Desde ese entonces hasta la actualidad, incluso en los peores años, siempre recuerda una vuelta olímpica, así fuera de consuelo.

Los tricolores van camino a cerrar una temporada de terror, potenciada por la inversión millonaria que realizaron a lo largo de los 12 meses primero, para intentar ganar la Copa Sudamericana, luego para defender el tricampeonato Uruguayo y procurar una buena campaña en la Copa Santander Libertadores.

Entre una y otra, con un presupuesto mensual que supera el US$ 1.000.000, los tricolores van a gastar en 12 meses unos US$ 15.000.000 y no lograron absolutamente nada. Eliminados en segunda fase de la Copa Sudamericana por el humilde Liga de Loja, en tercera ronda de la Libertadores el novato Real Gracilaso y peleando un lugar por clasificar a la Copa de 2014 en el torneo local, es la realidad de los tricolores.

Es increíble que un club como Nacional, que desde 1998 a la fecha se había fortalecido de tal forma que se transformó en el modelo a seguir en el fútbol uruguayo y en el club más poderoso, en un año despilfarró todo su prestigio que tanto tiempo le llevó construir después de levantarse de la situación más difícil, que fue el segundo quinquenio de Peñarol.

Así como la construcción del éxito estuvo a cargo de Iocco, en el primer impulso, de Ache en la segunda etapa, y de Alarcón que le puso el broche de oro en los últimos 14 años, en los dos últimos hombres estuvo la debacle actual.

En el caso de Alarcón, porque condujo en forma brillante al club durante cinco años y medio, en el que introdujo un cambio cultural que en las tribunas aún perdura y es orgullo de los hinchas, pero en sus últimos seis meses fue a buscar a un técnico que no quería ningún otro dirigente, se peleó con Defensor Sporting y, además, cuando debía volver a equilibrar el presupuesto tras apostar a la Copa 2012 con un buen equipo por la venta de Coates, lo elevó sin medir riesgos. Puso por delante su ambición de ganar un torneo internacional, como la Sudamericana, y generó un presupuesto imposible de sostener. Al mismo tiempo, en lugar de permanecer ajeno a las elecciones, tomó parte por un candidato, en contra de Ache y generó un clima político que afectó a los jugadores.

Ache, que se mantuvo ajeno a la lucha que planteó Alarcón, apostó a salir de la crisis invirtiendo más, lo que considero fue una buena decisión, pero se equivocó en las determinaciones posteriores. Mantuvo a Gustavo Díaz, cuando debió cesarlo, porque el presidente no estaba convencido con el técnico, y cuando tenía que mantenerlo lo echó. De ahí para adelante salió todo mal: el interinato de Cacho Blanco fue definitivo por dos semanas con los triunfos, hasta que las primeras derrotas y las expresiones de los jugadores que se quejaban de que el equipo no tenía rumbo lo hicieron frágil; la llegada de Arruabarrena no fue la mejor para ese momento. Por esa razón, Nacional tuvo tres técnicos en los últimos 18 partidos y no tiene gerente deportivo.

Nacional está así porque quienes acertaron durante 14 años, se equivocaron feo en 12 meses. Esto puede ser circunstancial -para eso los dirigentes albos tienen que limpiar todo y empezar de cero- o definitivo. Ahora depende de Ache.


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