Danubio, líder en hipotecas

Una vez más dejó puntos y, de cara al final del torneo, se le hace cuesta arriba
La punta se escapa. El fútbol no aparece. Las individualidades, tampoco. ¿Qué pasa con este Danubio que ahora es líder en hipotecar las chances de ser campeón? ¿Por qué ha bajado tanto el nivel futbolístico?

Lo que sucede es que el equipo de Leonardo Ramos no consigue rendir, no encuentra su identidad, aquella que se veía al menos hace cuatro fechas atrás.

Pero si hay un momento para mostrar que el equipo es protagonista era justo ante Defensor Sporting, en ese encuentro tan particular. Pero ni así.

Es difícil mantener un lugar de privilegio como la punta de un campeonato si de los últimos nueve puntos se perdieron siete. Tan solo se consiguieron dos unidades...

Danubio tuvo muchos baches en los primeros 20 minutos de la etapa inicial ante Defensor y eso le pudo haber costado carísimo. Michael Etulain tuvo un par de atajadas que fueron fundamentales para mantener el 0 en su arco ante tantos embates rivales.

Seguramente Leonardo Ramos estaba muy molesto por esto que se estaba dando. Sin embargo, de a poco y con el fútbol de Marcelo Saracchi, comenzó a dar vuelta la situación. Pasó del blanco al negro en pocos minutos. De dominado a dominador, como quiere el entrenador.
Claro que enfrente estaba otro buen arquero como Guillermo Reyes quien se transformó en figura con atajadas determinantes para Defensor.

La intención que buscó el entrenador fue aprovechar las bandas con José Luis Rodríguez y Agustín Peña, pero no siempre lo pudo conseguir. Es más, pocas veces los laterales mostraron su impronta.
Pero se pecó demasiado en materia ofensiva con la "ausencia" una vez más del goleador Juan Manuel Olivera quien sigue sin aparecer, como ha sucedido al menos en los últimos tres partidos en los que casi ni entró en juego.

Algo similar ocurrió con Ignacio González y esos problemas de gestación que mostró una vez más. Así es demasiado para Danubio. Es muy difícil funcionar bien.

Si a eso le suma la falta de jugadas de riesgo y lo poco que también pesó esta vez Jonathan Dos Santos arriba, las falencias han sido demasiadas.

¿Y Joaquín Ardaiz? Tiene 17 años, hizo el gol ante Peñarol en la hora y apuntó alto, pero tampoco es solución. Danubio no tuvo profundidad, no inquietó en ofensiva, no tuvo llegadas prácticamente en gran parte del segundo tiempo.

Otro punto negativo es que una vez más no terminó con los 11 hombres en la cancha por una tontería de Emiliano Ghan, quien se empujó con Mathías Suárez y vio la roja cuando faltaban 11 minutos.
Todo lo contrario fue Rodrigo Fernández en la mitad de la cancha. Pura entrega y con una carpeta como si tuviera años en Primera división. No solo fue una de las figuras danubianas, sino además de los pocos "incontaminados" de este mal momento futbolístico de su equipo.

De cara a los dos partidos que le quedan, Fénix como visitante y en la última fecha, nada menos que Liverpool como local en Jardines del Hipódromo, Danubio tiene la obligación de cambiar, de volver a las fuentes, de recuperarse y mostrar lo que alguna vez fue en este Uruguayo Especial.

De no hacerlo, los apremios que tendrá de aquí al final del campeonato serán muy grandes y el título tan esperado y ansiado será una utopía.



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