Damiani no solo lo apoyó, lo convenció

El presidente dio vuelta la decisión de irse a Da Silva que si no le gana a Plaza se irá

El vestuario de Peñarol estaba en completo silencio. Es más, ni siquiera dejaron pasar a la sala contigua al mismo a la televisión, como sucede siempre. El tema estaba espeso luego de perder con Juventud.

El primero en llegar luego de todo el plantel, el cuerpo técnico y médico fue el dirigente Ricardo Rachetti con la intención de pedirle al entrenador Jorge Da Silva que se alejara del cargo, que ya el tema no daba para más. Bajó volando al camarín, con la adrenalina a mil ni bien había terminado el partido.

"Lo saludé y le pregunté: 'Jorge, ¿qué vas a hacer?'", explicó el dirigente a Referí. Y agregó: "Da Silva me dijo 'le voy a comunicar a Juan Pedro (Damiani) que lo mejor para mí es que deje el cargo'".

La decisión estaba tomada. Merced a los malos resultados, al cansancio mental, iba a dar un paso al costado.

En eso ingresaron los dirigentes Marcelo Areco y Carlos Scherschener del Movimiento 28 de Setiembre y detrás de ellos, el presidente Juan Pedro Damiani con Carlos Casarotti y Rodolfo Catino. Quien se demoró cerca de 10 minutos más en ingresar fue el vicepresidente Walter Pereyra.

Damiani y Pereyra se dirigieron al vestuario contiguo para hablar con Da Silva. Pero este no estaba solo. Lo acompañaban el director de Fútbol, Juan Ahuntchain, sus ayudantes técnicos, Darío Rodríguez y su propio hijo Jorge Da Silva, y Daniel Oddine, quien también integra el cuerpo técnico.

Luego de escuchar a Da Silva, Damiani y Pereyra lo convencieron para que siguiera. "Estoy dispuesto a hacer lo mejor para el club", dijo el DT. "Si soy el problema en Peñarol, ustedes deciden", indicó. No puso su cargo a disposición como ocurrió dos semanas atrás en el Campeón del Siglo cuando perdieron ante Wanderers. Esta vez, fue diferente.

El presidente tomó la posta y le comunicó su idea: "Mirá, lo mejor es no terminar este proceso. Así que no te preocupes".

La reunión fue muchísimo más corta que aquella del Campeón del Siglo. Duró pocos minutos, no casi una hora.

Entonces Damiani se encaminó al vestuario en el que estaban todos esperando y llamó a los dirigentes: "El Polilla sigue. ¿Qué opinan? Estamos todos de acuerdo, ¿no?", consultó en voz alta.

Entonces uno de los directivos le dijo que allí estaba todo el plantel, todo el cuerpo técnico y médico y los utileros, que era mejor hablarlo el martes en el consejo directivo. "Está bien. Tenés razón", contestó Damiani.

Sin embargo, cuando salió y lo esperaba una veintena de periodistas, dijo que Da Silva seguía. No esperó al martes.

El plazo autoimpuesto por Da Silva

Según pudo confirmar Referí, Da Silva se autoimpuso un plazo para seguir y es el partido que viene. Si Peñarol no le gana a Plaza Colonia en el Suppici el sábado, se irá pese a que en ese mismo vestuario del domingo le dijo a los futbolistas: "No me fui perdedor de un equipo. Por eso quiero seguir".

Por más apoyo que tenga de Damiani, si no gana dirá adiós.

Voces disonantes

Dos de los 11 directivos de Peñarol votarán el martes en contra de la continuidad de Da Silva en el club, pese a que se sabe que al menos hasta el sábado continuará. A diferencia de otras veces, la unanimidad ya no existe en lo que respecta al Polilla.


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