Damiani jugó fuerte: arregló con Aguirre

A 48 horas de las elecciones cerró el acuerdo para que sea DT y director deportivo si gana las elecciones

El miércoles por la tarde, en entrevista con El Observador, Juan Pedro Damiani se cuidó de no soltar la bomba. “Tengo una idea bastante revolucionaria sobre ese tema y ojalá la pueda concretar”, dijo consultado sobre qué planes tenía para designar un director deportivo, como reclama la oposición para las elecciones del sábado.
“No sé si revolución”, bajó un cambio luego de la repregunta. Pero llegó al límite de lo que podía decir. “Tengo mi diagnóstico y me gustaría que se llevara a cabo. Quisiera que la parte deportiva tuviera mayor autonomía todavía. Tengo mi idea, que no la voy a decir, porque se puede frustrar”.
Pero era una revolución, nomás. Y consistía en lo que anunció ayer en Las Voces del Fútbol, citando su entrevista con El Observador: un acuerdo con Diego Aguirre para que sea el entrenador y además el director deportivo del club durante los próximos tres años, siempre y cuando gane las elecciones del sábado.
En realidad todo se cerró ayer por la mañana, en una reunión cumbre entre ambos. Fue el proyecto que presentó Damiani lo que terminó de convencer a la Fiera, y dejar por el camino las ofertas que tenía desde el exterior.
Damiani aceleró esta semana para conseguir su propósito, sobre todo cuando comenzaron los rumores de que el DT podía bajarse de la candidatura. Lo convirtió en su principal objetivo, aún por encima de las elecciones.
“Estoy muy contento de volver a dirigir en Uruguay y a Peñarol. Es una tremenda responsabilidad; por eso no quiero hablar hasta después de las elecciones”, dijo Aguirre en una breve comunicación ayer con El Observador, luego de una tarde en la que decidió no aparecer en los medios –que lo llamaron toda la tarde– para no meterse más en un meollo electoral que inevitablemente lo tiene como protagonista. Por eso, adelantó que la próxima semana dará una conferencia.
Para definir la función de Aguirre, el presidente eligió un ejemplo: el del Maestro Tabárez. “Con Walter –Pereyra– pensamos que Diego no solo tenía que ser el técnico, sino como es Tabárez, la cabeza de todo el proyecto de fútbol como Ferguson, o Mourinho. Lo trabajamos, lo fuimos zurciendo con Diego y lo que les puedo decir es que si ganamos, Diego aceptó el cargo”, agregó el presidente
Así desató una de las polémicas políticas más crudas que se recuerden en Peñarol. Es que a escasas 48 horas de las elecciones, el presidente hizo una jugada política grande: una apuesta al nombre que todos querían, y hacer vale la chapa de su amistad con el DT. Sin embargo, también recibió durísimas críticas de la oposición, que ratificaron lo que venían criticándole en la campaña: su política unilateral.
“Es lamentable que el presidente utilice a Aguirre para ganar uno o dos votos. Quizás esté nervioso y utilice los medios para cambiar el rumbo de la elección. Quizás esté interesado en tapar la nefasta participación deportiva”, dijo a El Observador Ricardo Rachetti, mientras que su compañero de fórmula, Marcelo Areco, lo acusó de “dar un manotazo de ahogado”. Welker lo tachó de “vendehumo” y también arremetió contra Aguirre (ver página 6).
Ahora, más que nunca, la palabra la tendrá el socio, para definir cómo valora esta sorprendente jugada política: con esperanza de que Aguirre los haga volver a los primeros planos o con molestia porque Damiani haya dejado a todos en offside.


Fuente: Ignacio Chans y Marcelo Decaux

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