Cumple años la patada más famosa

El 25 de enero de 1995, Eric Cantona saltó las vallas para golpear a Matthew Simmons, un hincha de Crystal Palace; el gesto le valió tantos críticos como admiradores; cronología de un tipo duro en Inglaterra

El tipo fue un genio, de esos con cara de malo, actitud arrogante y mirada desafiante, consciente de que tenía material para hacerlo y que un gol suyo podía callar a un estadio entero. También fue un crack egocéntrico y desfachatado, que pudo darse el gusto de retirarse dos veces.

La primera a los 25 años, cuando jugaba en Nîmes Olympique. Era la temporada 1991 y el joven delantero había pasado con mucho más pena que gloria por Auxerre, Martigues, Olympique de Marsella, Girodins de Burdeos y Montpellier, todos equipos franceses que habían deseado desprenderse de un delantero rico técnicamente, pero sin grandes actuaciones y con un prontuario conflictivo que incluía peleas con árbitros, jugadores, entrenadores, compañeros y hasta dirigentes.

Era, definitivamente, el malo de la película. Un jugador de condiciones envidiables, pero sin sentido del profesionalismo.

Un matón de los suburbios franceses devenido en futbolista. Y quiso largar todo. El 12 de diciembre de ese año anunció su despedida. A nadie le importó. Era, a fin de cuentas, un ignoto delantero del montón.

Pero Eric Cantona fue el hombre que se convenció de lo imposible. El problema no era él, el problema era Francia, al menos en su cabeza.

Con ese pensamiento armó las valijas y se fue a Inglaterra para sacar campeón, seis meses después, al modesto Leeds United.

En la pacata sociedad inglesa, donde la corrección la hace una guiñada a la trampa y donde los malos son objeto (y también deseo) de quienes manejan el poder, Cantona fue un diamante.

Con fama de rudo y pocas pulgas, el francés había logrado un título de Liga Inglesa con un equipo más acostumbrado a las muecas de bronca que a las sonrisas.

La llamada de Manchester United en 1993 lo catapultó al olimpo futbolístico y se convirtió en el primer jugador de la historia en Inglaterra, capaz de ganar dos ligas locales de forma consecutiva con equipos distintos.

Su llegada a Manchester estuvo signada por el mal humor, ya que los Red Devils, como se conoce al United, estaban en una temporada para el olvido.

El joven entrenador Alex Ferguson –muy lejos de ser Sir como en la actualidad- estaba cerca de ser cesado del cargo debido a los malos resultados.

El fichaje estrella del equipo, Dion Dublin, estaba afuera de las canchas por lesión y la intención de sumar a David Hirst o Alan Shearer se frustraron rápido.

El descarte fue un francés de carácter inestable y paciencia erosionada. Leeds United, pese a ser campeón con Cantona, lo quería lejos. Era una usina de conflictos permanentes. Por eso decidió venderlo a una suma que en Manchester consideraron un chiste.

¿Cantona perdió una pierna?, se preguntó Brian Kidd, asistente de Ferguson cuando se supo que Leeds pedía nada más que un millón de libras por su ficha, según “The Guardian”.

Cantona llegó y le dio al United una Premier League luego de 26 años, para comenzar un camino exitoso que lo llevó a dejar huella.

El miércoles 25 de enero de 1995, Manchester visitó a Crystal Palace en Selhurst Park.
En el segundo tiempo, Cantona fue buscar una pelota larga y golpeó a Richard Shaw, lo que le valió la expulsión.

El francés ni protestó y cuando se iba caminando hacia el vestuario, escuchó las palabras del hincha local Matthew Simmons, que lo sacaron de razón: “Fuck off, you motherfucking French bastard”, algo así como “Vuelve a Francia con tu puta madre, bastardo”.

A partir de ese grito se desató la ira y Cantona le asestó una patada voladora al pecho, en un episodio donde tuvieron que intervenir sus compañeros y la policía local.

"Pido perdón a Manchester United, a mis compañeros, a los fans, a la Federación... y también a la prostituta que compartió mi cama la tarde pasada. Es un sueño patear a este tipo de hooligans".

El francés tuvo una suspensión de ocho meses, una multa de 20.000 libras esterlinas y 120 horas de servicios comunitarios, luego de ser arrestado por agresión y condenado a dos semanas de prisión, algo de lo que pudo zafar luego de pedir disculpas en el juicio.

El hincha agredido también vivió un calvario, ya que Crystal Palace lo borró como socio, perdió su trabajo, recibió amenazas por parte de los hinchas de Manchester y sus padres dejaron de hablarle por el temor a represalias.

Eric marcó una época en Old Trafford, donde ganó cuatro Premier League y dos FA Cup en cinco años antes de su retiro en 1997.

Tan grande fue la locura por Cantona, que protagonizó una campaña bajo el lema: “1966 fue un gran año para el fútbol inglés, nació Eric”, justo el año en que Inglaterra ganó el único Mundial de su historia y alabando a un futbolista extranjero.


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