Cuidó a Messi, desniveló Pastore

Todos esperaban que apareciera la magia del mejor del mundo, pero fue el volante de Paris Saint-Germain quien hizo la diferencia
Enviado a Chile

Todo Uruguay pensó en las complicaciones que podía implicar el hecho de que frente a la selección nacional iba a estar el mejor jugador del mundo del momento: Lionel Messi.

Y está bien que haya sido así. Porque el futbolista de Barcelona es de otro planeta y puede inventar cualquier cosa en un instante para complicarle la historia al más pintado, al más experimentado o al mejor marcador.

Por eso, el Maestro Tabárez –como lo hacen todos los entrenadores del mundo– puso mucho énfasis
en la marca escalonada que se debía hacer sobre el diez.

Messi comenzó por la punta izquierda del ataque argentino y allí fue neutralizado por el Tata González primero y por Maximiliano Pereira después. No logró hacer su juego, no pudo con sus marcadores y muy inteligentemente, el técnico Gerardo Martino lo cambió de punta.

Entonces, el capitán albiceleste comenzó a atacar por derecha y con perfil cambiado.

La tarea de contenerlo fue por ese andarivel para el Cebolla Rodríguez y Palito Pereira.

Allí apareció en una mejor expresión de su juego y su magia, aunque no lo hizo en todo su esplendor porque Uruguay lo neutralizó bien, excepto por alguna jugada aislada.

Apareció Pastore

Neutralizado Messi, la pelota debía derivar a otro compañero que llevara la voz cantante dentro de la cancha. Un futbolista distinto que supiera manejar un partido de las características de un clásico como este.

Y apareció. Javier Pastore se hizo cargo. Claro, no tiene tanto marketing y juega en Francia, pero fue el hombre diferente, el dueño de la pelota cuando más le quemaba a los argentinos en pleno empate sin goles.

El compañero de Edinson Cavani en Paris Saint-Germain llevó de la mano a Argentina a crear situaciones claras de gol.

Sus propios compañeros, al ver que con Messi la cosa no funcionaba, que su potencial no lo podía desarrollar como es habitual, le daban el balón a Pastore y el volante continuaba metiendo pases que le dolían a la defensa uruguaya tanto por derecha como por izquierda. Pastore sí complicó a los volantes uruguayos. Se juntó con Agüero, con Di María y también, obviamente, con Messi, pero fue quien tomó la posta y a su vez, el que desniveló.

Queda claro que a un entrenador tan estudioso como el Maestro Tabárez esto situación no lo sorprendió; de alguna manera, lo tenía planificado.

No obstante, cuando todos esperaban que apareciera Messi, quien desniveló fue Javier Pastore, la gran figura de la cancha.

Álvaro González fue muy importante para que Messi no lograra su cometido. Fue un pilar en el mediocampo celeste, aunque la figura uruguaya fue Fernando Muslera, justo en el día de su cumpleaños con atajadas trascendentes para evitar varios goles argentinos. Egidio fue otro león en el medio.

De todas formas, Pastore hizo la diferencia y fue, por momentos, inmarcable.

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