Cuevas vio la luz tras un largo túnel

Después de sufrir un calvario de dos años por una lesión de rodilla, el tenista salteño ganó el cuarto partido de su carrera en un Grand Slam al remontarle un 2-5 y dos match points a un francés, en Roland Garros

El sufrimiento y la incertidumbre ya son parte del pasado. Pablo Cuevas volvió a Roland Garros y lo hizo con triunfo. Después de dos años metido en un túnel de sombras, el salteño vuelve a ver la luz. Y justo en París. 

El salteño, de 27 años, derrotó el lunes en cinco sets al francés Adrian Mannarino con parciales de 6-3, 2-6, 6-3,  5-7, 7-5. Y lo hizo con ribetes de hazaña, ya que en el último set perdía 5-2 y su rival dispuso de dos bolas para partido.

Si Cuevas había resistido dos operaciones por un edema óseo en su rodilla (la primera intervención salió mal), ¿por qué no iba a resistir ahora ante un crédito local y en un Grand Slam?

Y así lo hizo. Fue una batalla de tres horas y 39 minutos.

Cuevas no jugaba un torneo de jerarquía desde que en Roland Garros 2011 la lesión en la rodilla lo hiciera claudicar ante el croata Antonio Veic cuando perdía 6-4, 3-6, 2-6 y 1-3.

Después vino el calvario de la fisioterapia y del dolor. Su presencia junto al equipo de uruguayo de Copa Davis, al que sobre último momento siempre tenía que decirle que no.

Después la primera operación de la rodilla en octubre de 2011.

La siguiente fue en mayo del año pasado, y le hizo perder la chance de competir en los Juegos Olímpicos para los cuales se le había concedido una wild card (carta de invitación).

Casi dos años después, el pasado mes de abril, Cuevas volvió a las pistas. Ya sin ranking ATP debido a su ausencia por lesión, una wild card le permitió disputar el Challenger de Santos. Llegó a segunda ronda. Una semana después superó una fase más en San Pablo.

Pero de ahí al gran nivel de un Grand Slam hay un abismo. Cuevas decidió dar ese paso sin más escalas: hace un par de semanas declinó jugar el ATP de Niza para enfocarse en su retorno al polvo de ladrillo francés.

Su terruño más sagrado en el mundo del tenis. Fue allí donde ganó junto al peruano Luis Horna el torneo de dobles en 2008.

Pero también tenía allá el debe de una victoria en singles. En 2007 y 2009 fue eliminado en el partido decisivo de la ronda clasificatoria.

Y cuando ingresó al cuadro principal le tocaron pesos pesados: Fernando González en 2008 y Juan Carlos Ferrero en 2010. Perdió en ambas ocasiones sin ganar un solo set.

Tanta sensación de revancha junta lo hizo darle vuelta en forma increíble el partido contra Mannarino, 111 ATP. Cuevas está actualmente 762 pero pudo ingresar al cuadro principal del Abierto de Francia por su ranking protegido (54, el que tenía al lesionarse).

Es este el cuarto partido que gana el salteño en un Grand Slam. El primero se remonta a Wimbledon 2009 cuando, en otra historia épica, venció a Christophe Rochus por 3-6, 4-6, 6-4, 6-1, 11-9.

Después derrotó a Chris Guccione en el US Open 2009 y a Julio Silva en el mismo torneo al año siguiente.

Ahora le toca disfrutar de un Roland Garros distinto. Y sobre todo recuperar la confianza en su juego y perdonar a su rodilla.


Fuente: El Observador

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