Cuevas sobrevivió en el debut en Monte Carlo

Le ganó en tres sets y tras 3 horas 20 de juego a Gimeno Traver 7-6 (2), 6-7 (2), 7-6 (4) y clasificó a segunda donde jugará con Raonic

Más que ganarlo, Cuevas sobrevivió su debut en el Masters 1000 de Monte Carlo. En la previa, el uruguayo 25º del mundo era más que el español Dnaiel Gimeno Traver, número 130º del ranking ATP. Pero el español jugó como si fuera una final de Grand Slam, y el uruguayo estuvo opaco. Así y todo, la diferencia de talento entre uno y otro y la actitud en el cierre del salteño le permitió llevarse un partido en el que jugó muy mal.

Cuevas ganó 7-6 (2), 6-7 (2), 7-6 (4) en una maratón tenística de 3 horas y 20 minutos y ahora jugará en segunda fase, el miércoles a la hora 8, ante el canadiense Milos Raonic, número 10 del mundo.

Al uruguayo le costó mucho encontrarse con su juego y poder dominar el partido. Como le había pasado en la semana que fue campeón en San Pablo, se encontró con un jugador de ranking inferior que, ante la mayor calidad individual del uruguayo, arriesgó con una muy buena derecha invertida y con un prolijo revés. Necesitaba acertar mucho esos golpes para lograr su objetivo, y lo hizo: por eso controló el ritmo del partido en el primer set.

Del otro lado Cuevas sufrió con el saque en el arranque del partido, pero cuando lo estabilizó pasó pocos problemas con su game de servicio. En devolución, siempre jugó de contraataque, ante un rival que acertaba más de lo que fallaba y sin una reacción para contrarrestar ese dominio. De hecho, el uruguayo jugó casi siempre desde el fondo de la cancha, y pocas veces subió a la red-

En el tie break se dieron vuelta los papeles: un par de errores no forzados de Gimeno –a los que no acompañó de tiros ganadores como en el resto del set- y un Cuevas que supo aprovechar eso para pasar al ataque y cerrar el desempate en 7-2.

El arranque del segundo set parecía que empezaba a torcer la balanza a favor del uruguayo. Traver pedía médico y se movía poco en los primeros puntos, pero Cuevas no podía aprovechar para quebrar, lo que le pasó factura luego. El mal momento del español pasó y volvió a arriesgar en cada tiro, y aunque empezaba a cometer más errores no forzados lograba salvar sus games de saque. Cuevas no llegaba nunca a tomar protagonismo en esos games de devolución, porque jugaba demasiado desde el fondo de la cancha y porque el español lo obligaba a correr siempre (una cosa llevaba a la otra).

El negocio de Cuevas era tirar reveses o drives cruzados y profundos pero casi nunca lo lograba. Cuando lo logró, tuvo alguna chance de break o games de 0-30. No los aprovechó, y eso también le empezó a pesar.

El saque era lo que mantenía a Cuevas sin pasar zozobras, porque se sacaba sus games con facilidad. Hasta que en el cierre del saque empezó a tener problemas también con su servicio. Salvó un par de set points en el 4-5, pero no lo pudo hacer en el tie break y se perdió el set 6-7 (2).

En el tercer set la tensión pasó a dominar a ambos. Cuevas bajó el porcentaje de primeros servicios, lo que lo obligó a pelear más sus games de saque. Siguió teniendo chances de devolución, porque Gimeno aumentaba sus errores, pero el uruguayo las siguió desperdiciando. Por momentos quiso salir a atacar, pero empezó a elevar la cuenta de errores no forzados.

El partido era dramático: Gimeno jugaba al límite de sus posibilidades –llegó a vomitar en la cancha- y Cuevas se veía más entero desde lo físico pero no desde los golpes y desde lo mental.

Así, Cuevas tuvo una oportunidad de ganarlo cuando sacaba 5-3 tras quebrar al español, pero no la pudo cerrar. Y así llegaron al tiebreak del tercero, que fue un microcosmos del partido: buen saque de Cuevas para asegurar los primeros puntos, y un par de errores no forzados de Gimeno. Cuatro match points para Cuevas, dos desperdiciados y finalmente la victoria en el tercero con una doble falta del español.

Fue una victoria fea. De esas que dejan mucho más para corregir que para destacar. Sin embargo, entre las cosas buenas está lo vital de llevarse un partido jugando mal, y el control del salteño, más allá de alguna salida de tono puntual. Es más: un partido como el de este martes, hace un tiempo, seguramente lo hubiese perdido, pero lo terminó sacando con madurez. Eso no es poca cosa y habla de su categoría de top 30, pero no alcanzará en las siguientes rondas, por lo que tendrá que mejorar.

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Estadìsticas del partido
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