Cuevas se metió en un pozo y supo salir

Venció 6-3, 6-7 (8) 6-3 al georgiano Nikoloz Basilashvili
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*Enviado a Río de Janeiro

Parecía un debut tranquilo hasta que se metió en un pozo. Pero lo mejor es que supo salir de ese pozo, con personalidad, para darlo vuelta. Pablo Cuevas venció 6-3, 6-7 (8) 6-3 al georgiano Nikoloz Basilashvili (103) ATP y clasificó a segunda ronda del torneo de tenis de los Juegos Olímpicos. Se sacó de encima la presión del debut, de la ansiedad que había reconoció el uruguayo que traía a esta experiencia olímpica, y ahora se pondrá a pensar en el brasileño Thomaz Belucci, su rival en segunda ronda.

Parecía un partido tranquilo para el uruguayo. Pero para eso hubo mucho mérito suyo. Porque en el primer set impuso el peso de su ranking de 2|° del mundo, traducido en un tenis que no le dejó huecos al georgiano para inquietar. Con un muy sólido saque (un absurdo 93% con el primero, un solo punto perdido en todo el set) movió por toda la cancha a Basilashvili y no le dio chances de poner en riesgo ninguno de sus servicios. Pero además, en devolución fue inteligente: apostó a armar puntos largos, con rallys ordenados, buscando cruzar a su rival. No había necesidad de buscar pelotas profundas o winners, porque era la ansiedad de su rival la que lo llevaba a buscar riesgo, y a cometer errores. Entonces, manejando con autoridad, quebró en el correr del set y se llevó el primer parcial 6-3.

Cuevas volvió a quebrar rápido en el segundo, lo que le dio aún más tranquilidad para manejar el juego. Con el diario del lunes, quizás fuer hasta contraproducente, porque no tenía necesidad de atacar en exceso. Basilashvili Seguía jugando a lo mismo: sacando fuerte, tirando cruzado o profundo, alternando buenas y malas. Pero al menos, seguía en partido, a pesar de que Cuevas tuvo un match point en 5-3 que no pudo aprovechar.

Entonces llegó el momento de cerrarlo, sacando 5-4. Y seguramente a Cuevas le pasó por la cabeza lo que no tiene que pasar. La importancia de la instancia, el hecho de estar en esa instancian soñada, la siesta que no pudo dormir entre semana maravillado por todo lo que tiene alrededor. Se fue de partido, y justo Basilashvili encontró un momento donde las bombas que tiraban entraban. Le quebró, se puso 5.-5 y a partir de ahí agarró viento en la camiseta. Cuevas volvió a tener un quiebre a favor en el tiebreak, pero mientras el uruguayo empezaba la bajada, el georgiano arrancaba la subida. Y se llevó el segundo 7-6 (8).

Era un momento durísimo para el uruguayo. Los fantasmas de una posible derrota luego de tener el partido en el bolsillo aparecieron. Hasta perdió firmeza en un saque que por momentos fue tremendamente dominante. El partido estaba igualado, pero el humor y la corriente del partido iban claramente para el europeo.

Pero Cuevas supo salir del pozo. Y seguramente fue cuando estaba 1-2 en el tercer set y con punto de break en contra. El uruguayo se sostuvo en su saque, ese que cada vez es más de top 20 del mundo, y atacó. Arriesgó en el peor momento, y salió a flote.

A partir de ahí era esperar que el georgiano ya no embocara todo, y recuperar solidez. Lo hizo, y el set siguió avanzando, con un panorama cada vez más claro. Hasta que quebró en el 5-4, otra vez en el momento más delicado del partido. Entonces, al game siguiente, ya no pestañó: se puso 30-0 y jugó con la solides que marca su momento en el ranking mundial.

El debut siempre es duro, más cuando se tienen tantas expectativas encima. Cuevas se lo sacó de encima, porque supo salir del pozo en el que se había metido. Ahora empieza otro torneo.


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