Cuevas no pudo con Klizan en la final de Hamburgo

El eslovaco jugó un partido perfecto y le ganó 6-1 y 6-4 en 59 minutos al salteño, que desde el lunes será top 20

Pablo Cuevas se quedó sin el sexto título de su carrera, luego de perder ante el eslovaco Daniel Klizan, 47 ATP, por 1-6, 4-6 en la final del ATP 500 de Hamburgo. El uruguayo nada pudo hacer ante un rival que casi no cometió errores, pero además no pudo forzar a un partido más parejo, que se acabó apenas a los 59 minutos.

De todos modos, la victoria significa 300 puntos para en ranking, que le permitirán desde el lunes a Cuevas ocupar el puesto 20 del ranking, De haber ganado la final hubiese subido dos puestos más hasta el 18.

Cuevas se enfrentó con un rival que impuso las condiciones de partido. Potente sacador, tuvo gran porcentaje de aciertos de primer saque para dominar la velocidad, los ángulos y la estrategia de juego. Pero además, Cuevas tuvo un bajísimo porcentaje de primeros saques en ese primer set (38%), lo que hizo que con el segundo Klizan tomara el protagonismo del juego y le quebrara dos veces para llevarse el primer set 6-1 de manera muy rápida.

En el segundo Klizan no fue ya perfecto, pero dio alguna oportunidad más, que Cuevas no pudo aprovechar. Mejoró mucho con el saque (5 aces) pero, pero cuando Klizan dejó de meter primeros saques, el uruguayo cometió errores no forzados cuando tenía para definir. Klizan quebró primero en 3-2, luego Cuevas devolvió de gran forma y quebró en el siguiente, pero la irregularidad del partido le pasó factura en el siguiente y el eslovaco quebró nuevamente para no soltar más la ventaja y llevarse el set 6-4.

Ante todo, sin saque y con una devolución casi siempre muy forzada, Cuevas no pudo poner en cancha casi nada de lo bueno que mostro en la semana: nunca tuvo comodidad para imponer la derecha invertida o el revés cruzado, y sus devoluciones siempre fueron para sobrevivir en lugar de para atacar. Klizan no fue perfecto pero tampoco entró en espirarles de errores, quizás porque el partido fue muy corto y Cuevas no pudo forzarlo lo suficiente para que el eslovaco dejara de acertar tanto, en un nivel de juego impropio de un 47 del mundo.

Para el uruguayo queda la frustración de no haber podido ganar una nueva final ATP ante un rival inferior en ranking y en su mejor superficie, lo que le hubiese permitido subir dos puestos más en el ranking, a una altura en la que subir cada peldaño cuesta muchísimo. Fue una semana en la que el uruguayo supo imponer su favoritismo ante rivales inferiores en el ranking, una ventaja que no siempre se traduce en victorias (preguntarle a Djokovic en Wimbledon, por ejemplo), pero que no pudo ratificar en la final ante un muy buen rival.

De todos modos, una mala tarde no quita un buen momento de confianza y de tenis del uruguayo, que podrá seguir la semana que viene, ratificando que es uno de los mejores jugadores del mundo sobre polvo de ladrillo (el sexto con mejores números en el año, sólo detrás de Murray, Djokovic, Nadal, Wawrinka y Thiem).

Desde este lunes, Cuevas jugará el ATP 250 de Umag, donde ya fue campeón en 2015 y donde es el primer cabeza de serie. Será el cierre de la temporada de torneos sobre polvo de ladrillo, suficiente motivación para apuntar a otra copa que le permita seguir metiéndose en ese terreno nunca antes visto en la historia del tenis uruguayo: el de los 20 mejores del mundo.

En ese sentido, los cientos de uruguayos que se levantaron a verlo este domingo por TV se quedaron con la bronca de una derrota y un rendimiento que no alcanzó para ilusionarse. Pero en el balance generar habrá que quedarse el vaso lleno: el privilegio de ver a un uruguayo cada semana jugando y definiendo torneos ATP, algo por lo que, viendo la realidad del tenis uruguayo, habrá que esperar muchísimos años para volver a ver.


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