Cuevas ganó una batalla en Madrid

El uruguayo trabajó hasta el final un partido difícil y le ganó al brasileño

Pablo Cuevas obtuvo una gran victoria este lunes en la primera ronda del Masters 1000 de Madrid: fue un 7-6(2), 4-6, 7-6(6) ante el brasileño Thomaz Bellucci (54 ATP), lo que le permite avanzar a segunda ronda, donde enfrentará al francés Nicolas Mahut (48).

No fue un partido fino del uruguayo, 27 ATP, quien mostró algunos chispazos de su talento pero no fue regular en su apuesta de juego de dominio a partir del servicio y con golpes profundos. Pero supo hacer lo que no le salió en Monte Carlo ante Lucas Pouille: sacar adelante un partido aún cuando no era el mejor día.

La mayor virtud de la raqueta número 1 de Uruguay estuvo en imponerse en momentos clave del partido: por ejemplo, el tiebreak del primer set. Luego de un parcial parejo, con un quiebre por lado, el uruguayo dominó claramente el desempate y se lo llevó 7-2.

En el arranque del segundo Bellucci quebró, y luego los dos entraron en una tendencia de dominio con su servicio pero casi ningún aprieto al rival en devolución. Con eso, el brasileño no tembló cuando sacó por el set y se lo llevó 6-4.

En el tercer se mantuvo esa paridad. Pero aunque Cuevas tiene más argumentos tenísticos, le faltaba ese plus que lo hace prevalecer ante rivales inferiores en el ranking –la movilidad estuvo lejos de ser la mejor, por ejemplo-. Parecía ser más el día de Bellucci, que acertaba cuando se jugaba todo a su derecha, mientras que Cuevas fallaba puntos que, aunque no le incidían en el score general, sí minaban su confianza.

Quizás consecuencia de eso fue que el salteño perdió su servicio en un momento más que riesgoso: el 11º game del tercer set. Quedó 5-6 y a expensas de un rival al que casi no le había podido hacer daño con el servicio. Pero como en el tiebreak del primero, apareció el mejor tenis en el peor momento, para quebrar y forzar el desempate, aunque cuando llegó a estar 0-30.

Cuevas mantuvo ese envión en el arranque del tiebreak, para ponerse 6-2 y generar la frustración en el brasileño, que rompió su raqueta. Pero luego, como si fuera una reminiscencia de aquel partido ante Pouille donde no se convenció que podía ganarlo jugando mal, perdió 4 match points y el Bellucci se puso 6-6. Fue en ese momento que otra vez apareció la confianza del uruguayo, en la devolución con revés, en el ataque con drive, para ganar los dos siguientes puntos y llevarse el tiebreak 8-6 y el partido en una prueba durísima.

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