Cuevas: el tenis está

Dio un paso hacia adelante en su nivel de juego, pero un bajón físico le terminó costando el partido ante Kyrgios
Hace tres meses, Pablo Cuevas perdía con David Ferrer en cuartos de final del ATP 250 de Buenos Aires. Desde los números, el balance era negativo: por una modificación de calendario perdía los 250 puntos que había ganado un año antes en San Pablo, por lo que caía ocho puestos y salía del top 30. Sin embargo, desde el juego el balance era muy diferente: le había jugado de igual a igual al entones número 5 del mundo, y mostraba que podía seguir mejorando. Las siguientes semanas le darían la razón, y terminó obteniendo los títulos de Río de Janeiro y San Pablo.

El balance del Masters 1000 de Madrid que para Cuevas terminó con derrota ayer 7-6, 6-4, 3-6 ante el australiano Nick Kyrgios por octavos de final, tiene puntos de contacto con el de Buenos Aires. En realidad, el salteño demostró en esta semana en Madrid que tiene el tenis para competir con los 20 mejores del mundo, su gran objetivo este año, y además la fortaleza mental para pelearla cuando el partido venía cuesta arriba. Peleó igual ante los top 30 (Kolschreiber, Kyrgios) como ante un top 15 (Monfils) y si no llegó más adelante fue porque el físico le pasó factura: tres partidos a tres sets en tres días consecutivos, lo que sintió en el tercer set ante Kyrgios.

Tanto el miércoles como ayer le tocó remontar un set en contra ante rivales duros, y encima en partidos en los que venía jugando mejor. La actitud, sumada al tenis, fue lo que le permitió mantenerse en partido. Ante Monfils fue para ganarlo, y ante Kyrgios faltó poco.

Pero en este camino de asentarse entre los mejores del planeta tenis, Cuevas se sigue sacando signos de interrogación, como él mismo le ha llamado a las dudas que atraviesan las carreras del tenista. Si en febrero fue la victoria ante Nadal en Río, ahora fueron partidos sólidos, en los que mostró herramientas tenísticas y anímicas en cada partido.

Eso es mucho, sobre todo después de una gira que no empezó bien, con dos derrotas en segunda ronda en Monte Carlo y Barcelona. Ahora avanzó una ronda más, pero lo más importante está pensando en la recta final de la gira europea sobre polvo de ladrillo: la ratificación de que tiene todas las herramientas para pelearle a los de arriba. Eso sí: sigue faltando unas semis de Masters 1000 para seguir avanzando casilleros.

El uruguayo hizo un muy buen partido ante el 21° del mundo. Pero a este nivel los encuentros se definen por detalles. Se mostró recuperado en el juego respecto a las semanas pasadas y tuvo momentos de gran tenis, pero se cayó físicamente durante un momento y eso resultó mortal.

El partido

En un primer set muy parejo, el uruguayo volvió a mostrar un buen juego, sólido en el saque y agresivo en devolución ante un gran sacador. Ambos mantuvieron sus servicios, pero en el tiebreak el australiano consiguió un break point clave para cerrar 7-6 (7-5).

En el segundo, Cuevas quebró en el primer game del segundo set y ya no largó la ventaja para ganar 6-4. Al revés: estuvo más cerca de quebrar que el australiano, salvo en el último game del set, cuando se fue hasta el 40-40. De todos modos, el uruguayo volvió a tener excelentes cifras de servicio: 73% de primeros saques adentro, 73% de puntos con el primer servicio y 100% con el segundo.

En el tercero ambos bajaron la intensidad, producto del cansancio. Cuevas quebró de entrada pero no pudo ratificarlo. Los dos tuvieron que trabajar más de la cuenta para asegurar sus puntos, pero aún así, Cuevas mostró mucha actitud para pelear el saque del australiano.

Al final, el partido se decidió por un quiebre en el peor momento: en el 3-4, el uruguayo cometió un par de errores que lo pusieron 0-40, y aunque luego levantó un par terminó perdiendo el saque. Lo mismo en el siguiente game: levantó un par de match points, pero en el tercero, a pura potencia, Kyrgios lo cerró. Fue una síntesis del partido: Cuevas nunca dejó de pelear, pero se le fue por un punto. l