Cuevas sin brexit

El salteño continúa con la mejor actuación de su carrera y de un uruguayo en césped: ganó en semis de Nottingham
Pablo Cuevas dio un paso más en su mejor participación en la historia en el césped. El uruguayo clasificó a la final del ATP 250 de Nottingham tras ganarle ayer en semifinales a Gilles Muller, 41 del mundo, por 3-6, 7-6 (3) y 6-4 tras dos horas de juego.

Cuevas enfrentará hoy a la hora 10 (vivo por Directv) a Steve Johnson (38 ATP), que ayer tuvo doble actividad: temprano completó su victoria ante el sudafricano Kevin Anderson (24° ATP y cabeza de serie y N°1 del torneo), y luego de la victoria de Cuevas venció a al italiano Andreas Seppi 6-4, 6-4.

Remando de atrás

El uruguayo tuvo una virtud que mostró en otros momentos de la temporada: fortaleza mental para remar de atrás cuando estaba complicado. Encima, con la contra de tener enfrente a un especialista, que en los dos primeros sets jugó un tenis casi perfecto, sin dar opciones con su servicio. Jugó como se debe en césped, con gran saque que lleva a puntos muy cortos, por aces, saques ganadores u otros que exigen tanto que se definen en el segundo punto.

Cuevas sacaba correctamente, aunque le costaba sacar las ventajas de su rival, sobre todo cuando no acertaba su primer servicio y se exponía con el segundo.

Encima, Muller aprovechó dos errores con el saque de Cuevas para llevarse el primer set 6-4. Para peor, no se equivocó en casi todo el segundo set, lo que frustraba al uruguayo, que hacia casi todo bien con su saque pero no podía ni pelear el del luxemburgués.

Pero Cuevas mantuvo la calma. Levantó dos break points en el 4-4 que podría haber cambiado todo. Tenía que esperar que Muller se equivocaba. Y fue justo en el tiebreak, en el que Cuevas quebró rápido y se llevó el set con una doble falta del luxemburgués para el 7-3. "Por un cachito así", fue el gesto a su entrenador Facundo Savio.

Allí comenzó otro partido: pasó a dominar con su saque y meter devoluciones que complicaron el estructurado juego del jugador de Luxemburgo, sobre todo jugando al revés del rival. Un quiebre en la mitad del set fue la diferencia, y luego mantuvo su servicio para asegurarse el partido 6-4.

Por llegar a la final Cuevas se aseguró 150 puntos, que lo harán subir algún puesto en el ranking, pero además hacer una gran preparación para Wimbledon y demostrar que su juego no se limita a canchas lentas. El uruguayo se había planteado un cambio en su estrategia del calendario y le está rindiendo notablemente.

Además de su mejor actuación en césped, es por lejos la mejor de un uruguayo en esa superficie. Sin contar clasificaciones a Wimbledon, Marcelo Filippini sumó tres derrotas en primera ronda y Diego Pérez dos, mientras que José Luis Damiani jugó una sola vez el cuadro principal, donde ganó un partido en primera ronda y perdió en segunda.

Cuevas llevaba seis partidos en cuadros principales de torneos ATP de césped, con dos victorias y cinco derrotas. Esta semana lleva cuatro victorias, lo que habla de cómo logró cambiar radicalmente su tendencia.

Será la sexta final del uruguayo, con la salvedad de que hasta ahora habían sido todas sobre polvo de ladrillo. Cinco las ganó (Bastad y Umag 2014, San Pablo 2015, Río y San Pablo 2016) y una la perdió, ante Federer en Estambul 2015.

"Estos días vencí a jugadores excelentes sobre esta superficie. Gilles tiene un juego perfecto en césped. Estoy feliz de ganar y me llena de confianza. He trabajado mucho para jugar en césped. Ahora me muevo mejor y me siento mucho más cómodo. Es mi primera vez jugando tres o cuatro partidos en una semana y la sensación es muy buena", dijo Cuevas, que también supo quién será su rival en el debut de Wimbledon: Andrei Kuznetsov, 42 ATP.

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