Cuestiones genéticas

Martín Campaña forja su carrera siguiendo el camino de su padre Nelson

Don Nelson Campaña trató de persuadirlo con su experiencia, pero Martín no le siguió el apunte. Se calzó los guantes de golero y así, a los 5 años, empezó a forjar su carrera bajo los tres palos. “Mi padre no quería que jugara en el arco porque él había sido golero en San José y Maldonado, y me decía que era un puesto complicado. Pero yo quería ir y a las dos semanas, él y mi madre me estaban apoyando con todo”, dijo Martín, el mejor golero del Campeonato Uruguayo 2012-2013, a El Observador.

Sus padres se alternaban para llevarlo en moto a las prácticas y a los partidos, pero con una condición: tenía que hacer bien los deberes en la escuela. “Me fue bastante bien en primaria y después hice hasta quinto humanístico en el liceo”, rememoró Campaña.

Martín nació en Maldonado y creció en el barrio Biarritz. Tiene dos hermanas menores que él. Comenzó a jugar al fútbol en Atlético Fernandino. Después pasó por Urusol y Defensor fernandino, siempre en baby. Luego, actuó en Ituzaingó, para poder participar en las divisiones juveniles de Defensor Sporting de Montevideo.

“No recuerdo bien cómo fue, pero estuve seis meses parado y  el profe Santos (César, coordinador de la Escuelita de Defensor Sporting) me dijo que si quería ir a Defensor tenía que jugar en un cuadro del interior. Jugué cuatro partidos en Ituzaingó y pasé a la Quinta de Defensor”.

Con 15 años fue a vivir a la casa de los violetas, en la calle Urquiza. “Al principio extrañaba. Viví con Callorda, Palau y varios más”. Permaneció tres años allí, jugando en Defensor.

En 2007, Hugo Parga lo tentó con jugar en Primera y se fue a Deportivo Maldonado. “Yo estaba en Cuarta en Defensor... ¡y tenía delante a Castillo, Martín Silva, el Gato Rodríguez y Jonathan Irrazábal!”. No lo dudó. Además de jugar en Primera, volvía a la casa de sus padres. Estuvo seis meses y Wilmar Cabrera lo llevó a Atenas de San Carlos, donde completó otros seis meses. El mismo entrenador fue el que lo pidió para Cerro Largo en 2008.

En 2010 estuvo a punto de ir a Peñarol, pero terminó en Racing. “Un jueves tenía que empezar a entrenar en Los Aromos y el miércoles me avisaron que no salía el pase. Lo tomé como parte del fútbol. Hasta que no firmás no hay nada hecho”. Así, como el período de pases se terminaba, arregló en Racing”. Regresó a Cerro Largo, y en enero de este año retornó a Defensor. Empezó de suplente y terminó siendo el mejor de todos.


Fuente: Juan José Díaz @diazjuanjose

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