Cubilla: el adiós a uno de los más grandes

El puntero sanducero fue dueño de una de las historias más ganadoras de un futbolista uruguayo como jugador y entrenador

“Yo nací en el fútbol. En Paysandú, mi ciudad natal, mi familia vivía a tres cuadras de la cancha de la Liga Sanducera, lo que para mí era como vivir en la misma cancha. Tan es así que a los tres años me perdí por ir a ver un partido y me tuvo que traer la policía a mi casa”, explicó Luis Alberto Cubilla en Estrellas Deportivas de El Diario el 28 de setiembre de 1977. Con esa anécdota pinta de cuerpo entero la vida de uno de los jugadores más ganadores de la historia del fútbol uruguayo, que falleció a los 72 años el domingo de noche en Paraguay.

Cubilla nació el 28 de marzo de 1940, en Paysandú. Su carrera como jugador la desarrolló en seis equipos: Peñarol 1957-1962, Barcelona 1962-1964, River Plate 1964-1968, Nacional 1969-1974, Santiago Morning 1975, Defensor 1976.

En la selección jugó tres Mundiales (1962, 1970 y 1974). No participó en el de 1966 porque estaba actuando en River de Argentina y en ese momento la selección no repatriaba jugadores.

Como entrenador trabajó entre 1978 y 2012 en 16 equipos. Los más destacados: Nacional, Peñarol, River argentino, Newell’s, Olimpia, Cerro Porteño y Libertad, los tres últimos de Paraguay y fue técnico de la selección uruguaya en 1991.

Fue campeón Uruguayo con Peñarol (1958 a 1962), Nacional (1969 a 1972) y Defensor (1976). Campeón de la Libertadores (1960, 1961, 1971) y de la Intercontinental (1961, 1971) con Peñarol y Nacional. Con los tricolores ganó la Interamericana. Con Barcelona una Copa del Rey.

Como entrenador fue 10 veces campeón del principal torneo de Paraguay, dos veces de la Libertadores con Olimpia, una intercontinental y dos Recopa Sudamericana

Para repasar algunos de los momentos brillantes de su carrera, el propio Cubilla brindó conceptos a la publicación que realizó El Diario en 1977:

“Teníamos una barrabrava de como 40 chiquilines, que le dábamos a la pelota todo el día. En el barrio se fundó un cuadro, Colón, que se afilió en la Segunda división de ascenso en Paysandú. Esa fue la primera camiseta que vestí en mi vida. Yo tenía 11 años, era en 1951, cuando debuté… porque había faltado uno”

¿Por qué nunca jugó en la selección de Paysandú? “Es una historia aparte. Yo fui citado a la selección cuando tenía 14 años. En una práctica, estaba jugando con los suplentes y… andaba haciendo gambetas por ahí, como me gustó siempre. Entonces resultó que el back titular no le gustó y me quiso pelear. Entonces el técnico paró la práctica y me echó a mi solo, cuando el que había iniciado todo había sido el otro. En ese momento dije que no jugaba nunca más en la selección, y así lo hice. Es que siempre tuve genio”

“Siempre fui gente y nadie puede decir nada malo mío. Además, el tiempo ha demostrado que cuando hice algo fue porque tenía razones fundadas para ello. Eso me ha valido el respeto de toda la gente vinculada al fútbol y la satisfacción de que mi palabra sea atendida, al punto de que se me consulta y se me pida consejos, una de las cosas más bonitas que el hombre puede alcanzar”

Su frustrado pasaje por Barcelona español. Jugó 20 partidos en un año y medio entre 1964 y 1966. “Me encontré con un mundo para el que no estaba preparado aún. Me faltó experiencia como hombre. Después de tanta pobreza no estaba preparado para un cambio así. Eso fue lo que pasó”

“En la selección siempre me agarraron de pinta. Nunca me dejaron tranquilo. No sé por qué no ayudaron al fútbol uruguayo dejándome jugar en paz y desarrollar y brindar todo lo que podía. Jamás se medio el sitial que creo que había ganado en ella”

“En 1957 vine a practicar a Wanderers. Anduve bien, pero cuando llegó el momento de arreglar el pase surgieron los problemas, porque Wanderers no estaba en condiciones de pagarme. En ese momento me avisaron que volviera a Paysndú que me habían ido a buscar de Peñarol”

“Si a alguien le debo mi triunfo es a la hinchada de Peñarol. En aquel momento su calor era formidable y me respaldaron siempre, a pesar de los errores que cometí, propios de mi inmadurez”

En 1969 lo fue a buscar Nacional. “Yo a Nacional le rendí. Sé que muchos me tildaron mal. Pero esos no saben que yo perdí mucha plata y le di buenos años a la institución”

River argentino. “En el balance general de mi carrera, estoy seguro de que esa fue mi época más brillante. Es cierto que no logré un título con River, pero… lo anduve arañando”

En Santiago Morning. “Aquello de Chile fue muy lindo y de allá me traje satisfacciones que no se pagan con todo el oro del mundo. Por lo pronto el habe abierto u nmercado para los futbolistas uruguayos, ya que luego de mi estada allá fueron muchos los muchachos requeridos por equipos de aquel país”

El título del Uruguayo con Defensor en 1976: “Lo de Defensor fue una prueba que yo mismo me impuse: la de demostrar que todavía servía. Porque había muchos que estaban esperando que pasara vergüenza para decir: ‘Cubilla está terminado’”

“Como técnico soy un defensor acérrimos del talento del jugador, pero con modernismo. Nosotros seguimos haciendo gambetas para los costados y los números 9 jugando de ‘víctimas’ solos allá adelante sin que nadie se les acerque”
 
“Ser presidente de la Mutual (de futbolistas uruguayos) me permitió vivir una de las experiencias más lindas de mi vida. Allí, en momentos difíciles, había que asumir la responsabilidad de dirigir un montón de personas que dependían de mí. Y eso es lindo”.

Lea el artículo publicado en 2010 con el perfil de Cubilla, en este PDF descargable


Fuente: Luis Inzaurralde

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