Cuatro años después del balazo, Salvador Cabañas lo perdió todo

Después del atentando que casi le cuesta la vida, Salvador Cabañas trabaja en una panadería para poder sobrevivir; dice que su ex mujer y sus abogados le quitaron todo lo que tenía

Salvador Cabañas lo tuvo todo. Casa en Acapulco y Cancún. Sueldo millonario. La bendición de los hinchas de América de México y la selección paraguaya. Esposa e hijos. Hasta que el 25 de enero de 2010, en un local bailable, recibió un tiro en la cabeza. Pudo salvar su vida de milagro. Pero perdió todo lo que tenía. Y ahora trabaja como panadero para seguir adelante.

Cabañas vive ahora en una humilde vivienda de Itaguá, el lugar donde nació, a 30 kilómetros de Asunción.

Está separado de su pareja, María Lorgia Alonso, quien se quedó con la tenencia de sus hijos: Santiago (13) y Mía Ivonne (9) en una lujosa mansión de Asunción, valuada en US$ 5 millones.

Cabañas le atribuye haberse apoderado de sus bienes, durante su convalescencia, en connivencia con su representante y el abogado.

“A medida que pasa el tiempo me voy dando cuenta de muchas cosas”, expresó Cabañas al aludir a presuntos manejos turbios de su exrepresentante José González y de su propia ex pareja. “Hasta el abogado se vendió a ellos”, dijo.

Salvador se levanta a las cuatro de la mañana para disponerse a repartir pan en una camioneta a los clientes de su padre, don Dionisio, y su madre, doña Basilia Cabañas.

“Repartimos por los alrededores de Itaguá, Ypacarai, San Bernardino. Me gusta el trabajo. La gente me reconoce y me pregunta... sobre fútbol claro. Yo les digo que me divierto mucho”.

El pasado 25 de enero se cumplieron cuatro años del disparo que le dio en la cabeza un narcotraficante mexicano en un boliche del DF.

Era la estrella de América, el club millonario de México. Ostentaba el récord de goleador de la Copa Libertadores por dos años consecutivos y se encontraba a seis meses del mundial de Sudáfrica 2010, al cual su equipo accedió casi sin despeinarse en las Eliminatorias sudamericanas.

“Cuando sucedió aquello (el disparo) yo había firmado un precontrato por US$ 1.700.000 para una transferencia a Europa. Me dijeron que mi destino sería Manchester United. América me retuvo. Me dio un departamento en Acapulco y otro en Cancún. Me dobló mi salario...”, recordó.

En ese sentido, dijo haber tenido un sueño cuando su vida estuvo pendiendo de un hilo en el transcurso de sus 23 días en terapia intensiva en un hospital de la capital mexicana: “Mi abuela Basilia (ya fallecida) me decía que iba a salir adelante”, relató.

“Y bueno, aquí estoy, tratando de recuperarme. Tengo mucha fe a pesar de que perdí todo”.

Su padre, Dionisio, también exjugador de fútbol profesional, afirmó en la lengua nativa de Paraguay, el guaraní: “Mi hijo fue doblemente víctima”.

“Le truncaron su vida profesional en el mejor momento de su carrera y después se aprovecharon de él, su propia pareja, su representante y su abogado”, señaló con dolor.

El propio Cabañas respondió gesticulando con los dedos. “Me hicieron firmar con la impresión digital”, mientras no estaba con todas sus facultades.

Cabañas volvió a jugar al fútbol en abril de 2012, en 12 de Octubre, el club que lo lanzó a la fama. El equipo estaba en Tercera pero esta temporada retornó a Primera. Actualmente no tiene equipo, recibió una oferta de la  Segunda de México y dice que después de colgar los botines será comentarista de fútbol. Mientras, la pelea como panadero.


Fuente: El Observador

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