¿Cuánto influye la ausencia de Suárez?

Las interrogantes que provoca su ausencia, y las respuestas que tiene el equipo

Los uruguayos están golpeados. Se notó en la calle la mañana que se conoció la noticia de la operación de Luis Suárez. Increíble fue la palabra para describir el sentimiento.

El primer impacto dio paso a la incertidumbre. La pregunta de todos es, ¿Suárez llega al Mundial? Se convive con la interrogante. En la calle es el tema recurrente.

Jamás en Uruguay se había vivido una conmoción similar con un futbolista. Acaso habría que remontarse a los tiempos de la fractura de Fernando Morena, una tarde del lejano 1983.
Claro que el problema vivido con Luis tiene dos caras. La primera evidencia es la decepción que generó en propios y extraños. Basta con repasar los que dijeron el técnico y sus compañeros para saber a ciencia cierta el significado de la posible ausencia del salteño ante Costa Rica. Acaso la frase más gráfica fue la del capitán Diego Lugano: “Cualquiera de nosotros le daría una de sus rodillas a Luis. Se lastimó y, como compañero clave en el grupo, se siente”.

Su compañero de zaga, Diego Godín, comentó: “Fue un balde de agua fría”. Walter Gargano fue otro de los que quedó helado: “Nos sorprendió, quedamos golpeados. Esto repercute porque junto a Edi (Cavani) está en un nivel impresionante”. Stuani también mencionó la ausencia del goleador: “Fue un golpe duro; sabemos lo que es Luis para la selección”.

“Esto es lo mismo que cuando le pasa a un familiar. ¿Qué es lo primero? Preocupación, pero esa preocupación no tiene que encaminarse hacia el drama”, fue la conclusión del técnico Óscar Tabárez, que de inmediato se puso a trabajar en la solución al problema de jugar sin Luis.

¿Pero, ya pasó? Claro. En pleno proceso de las Eliminatorias los celestes tuvieron que afrontar algunos juegos con la baja del salteño.

Entre los más recordados figuran el de las semifinales del Mundial 2010 contra Holanda, luego de meter la recordada mano para evitar el gol de Ghana; el 0-4 contra Colombia en Barranquilla, donde debió cumplir un partido de sanción por acumulación de cinco amarillas; y el último antecedente fue el triunfo 1-0 ante Venezuela en Puerto Ordaz.

Lo que está claro es que la ausencia de Suárez genera distintos movimientos en el equipo.

Las miradas a Cavani
Pero acaso el que más sienta la baja de Suárez sea su compañero de ofensiva, Edinson Cavani. “Todos estamos un poco desanimados por lo que le pasó a Luis. De pronto voy a tener que cumplir un poco el rol que tenía Luis”.

El delantero de Paris Saint Germain tiene claro que ahora todas las miradas recaerán sobre su desempeño. Es que, al margen de que nadie lo quiere comparar, inconscientemente la gente espera que Edi haga olvidar la ausencia de Suárez.

“La presión la tengo siempre al salir a la cancha, porque soy muy autoexigente conmigo mismo”, expresó el salteño, que juega en Francia.

Movimientos
Los primeros ensayos sin Suárez ya fueron trabajados. Tabárez optó, por llamarlo de alguna manera, por el suplente natural del salteño hoy en el equipo, Diego Forlán.

Claro que tienen diferentes características. Por lo que el papel o el rol de Luis deberá protagonizarlo Cavani.

¿Qué implica? Jugar de espaldas al arco, pivotear, aguantar la embestida de los rivales, retener la pelota, ir al choque, lo que genera un desgaste. Cavani es más directo a la hora de jugar. El cambio determina que Forlán se retrase unos metros para intentar generar juego con los volantes.

Pero la posible ausencia de Suárez plantea más inconvenientes de los pensados. Su gran momento, su olfato goleador, su potencia física, su pegada, sus asistencias, el oportunismo, el cabezazo y la tranquilidad que ganan los defensas rivales, que no tendrán la constante misión de chocar con un hombre que los martiriza, serán difíciles de disimular.


Fuente: Jorge Señorans jsenorans@observador.com.uy

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