Cuando ya ni hacía falta, Armostrong lo admitió todo

El exciclista habló sobre el dopaje, el EPO, la trampa, la mentira; un golpe mortal al deporte

"Al principio de mi carrera existía la cortisona. Después empezó la generación del EPO”. Las etapas del ciclismo para Lance Armstrong no se definían según las metodologías de entrenamiento o las características de los deportistas. Se distinguían según el tipo de droga usada para ganar. 

Así lo hizo saber el jueves en la primera parte de la entrevista que le concedió a la presentadora estadounidense Oprah Winfrey el pasado lunes (la segunda mitad se emitía esta madrugada).

Un Armstrong calmo, sin vestigios de dolor ni arrepentimiento, soltó toda la verdad.

Lo que antes negó con los ojos inyectados de ira lo contó ahora de buenos modos y entre sonrisas.

Que usó cortisona, EPO, transfusiones de sangre, hormona de crecimiento y testosterona.

“Esta historia fue tan perfecta durante tanto tiempo. Supero la enfermedad, gano el Tour de Francia siete veces. Tengo un matrimonio feliz, hijos. Quiero decir, es solo la historia perfecta mítica, y no era cierto”, confesó.

“Nuestro sistema era profesional e inteligente, sin riesgos, con precaución, pero nuestro programa de dopaje no fue el más grande. No inventé esa cultura, pero no hice nada por detenerla”, afirmó.

Travis Tygart, el director de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA por sus siglas en inglés), es el verdadero héroe de esta historia.

Con amenazas de muerte a cuestas, con el monstruo deportivo de Estados Unidos en contra y el sistema judicial mirando hacia el costado (en febrero del año pasado los fiscales de Los Angeles archivaron su caso), Tygart fue por todo contra Lance. Y desarticuló el sistema de dopajes más sofisticado de toda la historia. 

Lo que el ciclista llamó “cacería de brujas” terminó siendo la caza del mayor impostor en la historia del deporte.

“La actitud de ganarlo todo la tomé primero ante el cáncer y la transporté al ciclismo. Y eso es malo, quise perpetuar la historia. Ganar era importante y aún me gusta, pero ahora veo el triunfo de otra manera. Doparse era parte del trabajo, así es como lo veía”, expresó.

Armstrong dijo que no obligaba a sus compañeros a doparse.

Sin embargo, abrazó la gloria durante años. Se convenció de su inocencia. Se convirtió en multimillonario. Y ahora, cuando ya poco importa, lo cuenta todo. Total, el que agoniza es el deporte.

La frase
"Sería ridículo de su parte negar la evidencia ya que había miles de pruebas. Es una vergüenza para el deporte tener a un deportista como Armstrong. Engañó al deporte. Engañó a mucha gente en el mundo entero con su carrera, con su historia”.
Novak Djokovic, tenista número 1 del mundo


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