Cuando pase el temblor

Alexis Sánchez, que no se puso colorado para confesar que le temblaron las piernas contra Uruguay, convirtió el penal más importante en la historia futbolística de Chile

Alexis Sánchez caminó hacia arco para rematar el cuarto penal. Si lo convertía, Chile sería campeón de América por primera vez en su historia. Toda esa responsabilidad cargaba encima el delantero del Arsenal inglés que no tuvo vergüenza en confesar que le temblaron las piernas durante el partido contra Uruguay. Se paró frente a Romero, tomó distancia y definió con la receta de Sebastián Abreu.

Si el tiro no salió todo lo bien que él lo pensó es lo que menos importa. El toque suavecito, picándola apenas, se metió contra el caño derecho del golero argentino que se jugó para el otro lado. Los 17 millones de chilenos hicieron temblar la cordillera con el festejo.

Alexis, convertido en una bola de músculos sin camiseta, corrió sin dirección. Cuando se detuvo, fue aplastado por la alegría de sus compañeros. Chile era campeón de América, el primer título importante de su historia. Y Alexis, el encargado de darle el broche de oro al triunfo.

Era la última oportunidad para el Niño Maravilla de sacar a relucir la chapa de estrella y liderar a una generación dorada para obtener un título y frenar a Lionel Messi.

Sánchez se mostró ausente durante el torneo, sin su acostumbrado despliegue físico ni piruetas con el balón con las que maravilla en el Arsenal inglés, del cual es goleador con 25 goles que contribuyeron a ganar la Copa FA dos veces de forma consecutiva.

Solo después del gol de Isla frente a Uruguay, extrajo de su repertorio alguna jugada del manual del sobrador.

El delantero chileno marcó un solo gol en seis partidos (sin contar el penal de ayer), y su molestia se notó al final de los partidos, un enojo consigo mismo por no haber podido exponer en la cancha toda su capacidad.

Una supuesta lesión que estaría afectando a Sánchez antes de la final, revelada por un supuesto amigo de Sánchez a un medio de prensa local, encendieron las alarmas en la hinchada chilena, pero el propio delantero desmintió la información en su cuenta oficial de Twitter.

"Estoy muy bien, ya falta menos para el Sábado! Que linda final con nuestra gente...vamos Chile", dijo Sánchez en el mensaje difundido la noche del jueves.

Hasta su propio técnico, el argentino Jorge Sampaoli, exteriorizó su preocupación por el estado de Sánchez. "Hay que recuperarlo", aseveró el entrenador de La Roja.

Pese a todo lo que se dijo, Sánchez, de 26 años, es parte de una fabulosa generación junto a Arturo Vidal (Juventus/Italia), Gary Medel (Inter/Italia) y Claudio Bravo (Barcelona/España) que, al igual que su hinchada, creyeron ciegamente en que la final era el momento para explotar y enfrentar a una Argentina encendida a la cabeza del astro mundial Lionel Messi.

La tarea para Chile era titánica, porque, además de tener que doblegar a Messi y su banda, debió luchar contra una historia categórica. En 23 duelos por Copa América, La Roja nunca le había ganado a Argentina. Tampoco lo consiguió ayer durante los 120 minutos de fútbol, pero lo hizo en los penales y vaya si vale.

La final de la Copa América también sirvió para un reencuentro entre Alexis y Messi, excompañeros en el poderoso Barcelona en el que abrazaron juntos cuatro títulos del fútbol español y una Supercopa de Europa, entre 2011 y 2014, periodo en el que el chileno estuvo en el cuadro culé.

Alexis marcó 47 goles en 141 partidos y, si bien mostró su sacrificio físico y desplante futbolístico, siempre estuvo bajo la sombra de Messi, el patrón del juego de plantel blaugrana. Ayer fue al revés.