Cuando ganar es todo

Peñarol firmó su primer triunfo, que vale oro por estos días, con buen fútbol, la velocidad de Jonathan Rodríguez y la contundencia de Aguiar

Peñarol había llegado a un punto en el que ganar, sin importar cómo, era lo único que podía permitirle comenzar a reconstruir su camino en el Apertura y, en una de esas tardes en las que la lluvia y el viento hicieron difícil lo que ya era complicado para los aurinegros, los dirigidos por Diego Alonso encontraron en la velocidad del juvenil Jonathan Rodríguez y la contundencia de Luis Aguiar los caminos para disfrutar la primera victoria. Los aurinegros recibieron el triunfo como paños fríos para una interna feroz que necesitaba comenzar a descomprimir tanta tensión. De todas formas, pese a que estableció una diferencia de tres goles en el inicio del segundo tiempo y que los futbolistas mirasoles erigieron al golero Jorge Contreras en una de las figuras del partido, los aurinegros volvieron a sufrir en el segundo tiempo por los problemas defensivos y con goles de Jorge González y Affonso, los de Sayago le pusieron emoción a un partido que los aurinegros debieron ganar sin sufrir en exceso.

En el contexto crítico en el que se movía Peñarol, estuvo bien, porque otra vez tuvo buenos pasajes de fútbol, especialmente en el primer tiempo, pero el inquietante final mantiene brechas abiertas que el mirasol no se puede permitir para aspirar a ganar el Apertura.

Apenas comenzado el partido, el golero de Racing otra vez asumió un rol protagónico. Al minuto le sacó un gol a Luis Aguiar y a los 9’ uno a Zalayeta, pero no pudo impedir que el propio Aguiar estableciera la apertura a los 19’, tras una gran corrida de Jhonatan Rodríguez.

Otra vez Contreras le sacó un gol a Zalayeta, antes de que dos tarjetas amarillas en un minuto, una de ellas por una falta dentro del área, le costaran la expulsión a Darío Rodríguez (que volvió a jugar después de 103 días, como consecuencia de la suspensión por dopaje). Pero Danilo Lerda, que debutó como parte de las modificaciones que introdujo el entrenador en la formación aurinegra, le atajó el penal a Gorocito.

Con 10 jugadores para pelear el triunfo y ante la necesidad de tener un equipo compacto y agresivo, Alonso quitó del equipo a Pacheco y colocó a Macaluso para reforzar la zaga.

En el final del primer tiempo, Peñarol reafirmó sus intenciones de ampliar diferencias y un remate desde fuera del área de Aguiar se perdió cerca del palo. En los descuentos, otra vez de los pies de Zalayeta salió un pase que abrió el ataque, Aguiar entregó al juvenil Rodríguez y éste estableció el 2-0.

En el arranque del complemento se lo perdió Racing, e inmediatamente Peñarol respondió con el segundo gol de Aguiar.

Con el 3-0, el partido había ingresado en una meseta para el fútbol mirasol, mientras Racing salió a echar el resto con los ingresos de Jorge González y Mauricio Affonso. Los cambios brindaron réditos a los que oficiaron de local; entonces empezó el sufrimiento de Peñarol, porque Alonso no encontró soluciones para su equipo, que se quedó sin fuerzas, sintió el hombre de menos y padeció otra vez los problemas defensivos en el sector izquierdo. Por allí llegaron los dos goles, que le pusieron dramatismo para los 5.000 hinchas aurinegros que fueron al Centenario.

Pese a la insistencia de Racing y los errores de Peñarol, los aurinegros firmaron su triunfo, recogieron la recompensa que necesitaban para avanzar en el Apertura, mostraron buenos momentos de fútbol, como ya lo habían hecho en este torneo, y descuidos que no pueden volver a repetir. Pero ganaron. Y eso es lo que cuenta, porque eso tiene valor agregado dado el mal momento que vivía el equipo aurinegro.


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