Crónica desde el infierno: la Ámsterdam fue una zona de guerra

La Ámsterdam fue zona de guerra: peleas con la policía e insultos entre los hinchas
Dejen de tirar cosas que queremos entrar", gritaba con furia un hincha de Peñarol que en la tarde de ayer hacía fila en la puerta 7 de la tribuna Ámsterdam a media hora del inicio del clásico. "Parecen bolsos", protestaba otro, mientras un grupo numeroso pedía calma a los de adentro con el objetivo de que finalmente abrieran el acceso a esta tribuna que había sido cerrada por la lluvia de proyectiles lanzados desde su interior.

Botellas, latas, cajones de cerveza, trozos de madera de los puesto de venta y hasta garrafas de gas cayeron contra los policías y la guardia que hacía los chequeos para el ingreso a esta tribuna. Según dijeron fuentes del club aurinegro a Referi, esta furia se había originado a partir de la detención de varias cabecillas de la barra brava, en el marco del operativo de seguridad policial.
Fue así que robaron los puestos de venta de alimentos y utilizaron la mercadería, y otros elementos, entre los que está un dispensador de agua, como proyectiles.

Fuera del estadio, algunos insultaban a los policías que se resguardaban en las puertas, pero la mayoría dirigía su enojo con los parciales de Peñarol que protagonizaban los incidentes en las gradas.

Cuando los de adentro parecían más calmados, un oficial de la Guardia Republicana se acercó a una de las puertas y, megáfono en mano, advirtió: "Van a pasar, pero cualquier incidente adentro o afuera se suspende el partido". En orden, unos pocos lograron ingresar, y cuando alguno se desesperaba y se subía a las vallas, entonces la mayoría le pedía calma.

Querían entrar, y para hacerlo había que estar tranquilos. En ese momento volvieron a caer proyectiles de la tribuna. Esta vez, con mayor intensidad.

"¡Qué hacen pelotudos!", protestó uno de los hinchas que hacía la fila. Inmediatamente, las puertas se volvieron a cerrar, y la situación se descontroló.
Un grupo de hinchas empezó a empujar las vallas lo que hizo reaccionar a los policías que, armados con bastón y escudos, comenzaron a repelerlos.

Mientras que los que estaban afuera eran obligados a abandonar el lugar, y la gran mayoría lo hacía en calma, unos cinco hinchas que estaban adentro salieron del estadio y tiraron las vallas de acceso de la puerta 7 para que algunos pudieran colarse. Unos pocos corrieron para ingresar, pero fueron detenidos por la Policía.

Cuando los parciales abandonaban el lugar por la calle Atilio Narancio, comenzó una lluvia de piedras que fue respondida por las balas de gomas de los oficiales de la Republicana. Mientras tanto, otro grupo de uniformados avanzaba para ingresar a la Amsterdam, cuando desde las gradas lanzaron una garrafa de supergás de 13 kilos que impactó en el hombro de uno de los policías.

Finalmente, la Policía decidió suspender el partido antes de comenzar. "Comunicamos a los jueces que no están dadas las garantías por la situación que está dada en la Ámsterdam", dijo el director de la Policía Nacional, Mario Layera a VTV.

Los jugadores de Nacional salieron a saludar a su parcialidad que pese a la suspensión del partido continuaban cantando desde la Colombes contra sus rivales, ubicados justo enfrente. "Lo hicimos porque cuando le tuvimos que saltar a la gente de Nacional por algunos incidentes afuera de un estadio les saltamos y hablamos con ellos. Hoy fueron un ejemplo, y cuando las cosas salen bien hay que apoyarlos, hay que saludarlos porque es un claro ejemplo de cómo se tiene que vivir el fútbol", dijo el capitán del equipo tricolor, Diego Polenta, quien se refirió además al ataque que perpetraron hinchas de Nacional contra parciales de Peñarol el 28 de setiembre en la plaza de Santa Lucía, y que terminó con la muerte de Hernán Fioritto un mes después.

En tanto, a la salida de la tribuna Amsterdam varios parciales de Peñarol que fueron identificados por su participación en los hechos que llevaron a suspender el partido fueron detenidos.

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