Croizon, un hombre sin barreras

Amputado de los cuatro miembros cruzó a nado el Canal de la Mancha y en 2017 correrá el Dakar
El francés Philippe Croizon, el aventurero amputado de sus cuatro miembros que ya atravesó a nado el Canal de la Mancha, se ha marcado un nuevo reto: correr el Rally Dakar 2017 con un buggy especialmente adaptado a su discapacidad.

"Podemos decir que es un nuevo desafío pero yo diría que es sobre todo de un nuevo deseo", confesó Croizon en una entrevista a la AFP.

"Cuando explicamos que un chico que no tiene brazos, ni piernas (...) quiere conducir un coche en la prueba más dura del mundo, el Dakar, la primera reflexión es decir 'no, no es posible'", reconoció. "Es una reacción normal, somos ignorantes en ese aspecto, en el miedo a la discapacidad (...), pero si cambiamos nuestra mirada, podemos conseguirlo", señala.

"Cuando atravesé la Mancha (en 2010), el 99% de la gente me decía que no era posible", añade Croizon.

"Pero el 1% de la gente sí creyó. Dos años antes de atravesar el Canal de la Mancha no sabía nadar", señala.

¿Por qué el Dakar? "La Formula 1, el Dakar, siempre los he seguido por televisión. Hoy, la tecnología me lo permite. Entonces, ¿por qué ponerme límites? Podré equipar mi coche con un joystick y, sin tocar el volante ni los pedales conducir un gran buggy", con la caja de cambio automática.

El coche de Croizon está actualmente en fabricación, especialmente su asiento deportivo adaptado. "Como estaré atrapado entre 10 y 12, tal vez 15 horas, dentro del coche sin poder moverme, hace falta disponer de un sistema de alimentación y de evacuación para que pueda orinar de vez en cuando".

Para esta nueva aventura, el francés tendrá un copiloto a su lado y estará respaldado por un equipo, el Team Tartarin-Croizon, que competirá con un segundo coche y con un camión de asistencia. El personal del equipo está compuesto por una docena de personas, con un presupuesto estimado en 500.000 euros.

Próximo reto: ¿el espacio?

En el aspecto físico, Croizon (47 años) deberá efectuar "un duro entrenamiento de musculación, para preparar los brazos, las nalgas". "Además Yves Tartarin, el manager del equipo, que ha participado en 20 ediciones del Dakar, me habla de la carrera, lo que me provoca miedo. Y me digo 'oh, ¿dónde me he metido'? Pero es normal, es mi forma de funcionar. Primero me viene la idea, luego reflexiono, después tengo miedo. Pero entonces ya es tarde...".

Cuando el coche esté preparado, comenzarán los entrenamientos en diferentes circuitos de Francia y Marruecos durante las vacaciones de Semana Santa en 2016.

La idea, insistió Croizon, "es tomar la salida y llegar a la meta. No digo que vaya a hacer grandes registros, ni que me convierta en el supercampeón (...). Vivo una gran aventura humana (...). El deporte me ha devuelto el gusto por la vida, me ha sido de una gran utilidad".

Pero, ¿hay algún tipo de límite a este tipo de aventuras? "No, no creo. Hoy todo el mundo tiene miedo. ¿Por qué fijarnos límites? Todo el mundo está casi paralizado por el miedo. Yo me morí el 5 de marzo de 1994 cuando sufrí el accidente (electrocutado por una descarga de 20.000 voltios). Hoy mi vida es un 'bonus' inesperado".

Entonces ¿qué habrá tras el Dakar? "Si Richard Bronson (el patrón de la Virgin, mecenas de la aventura espacial) me escucha, me gustaría ser el primer discapacitado que sube al espacio. Así que este asunto seguirá..."


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