Contreras, de loco a cuerdo

La cara desconocida del golero de Racing que va a entrenar en una scooter, lleva estampitas en la billetera y tiene un santuario en su casa

El Loco va al fondo de su casa. En su santuario prende una vela y pide por todos. Antes de subirse a la moto scooter para irse al Parque Roberto, mira la billetera para ver si están las siete u ocho estampitas que lo acompañan a todos lados.

El ritual se cumple todos los fines de semana. Para los habitantes del mundo del fútbol pueden ser cábalas, para el Loco esto forma parte de su vida.

Las locuras de Jorge Contreras son conocidas, pero, ¿qué se esconde detrás de la personalidad del golero del líder Racing?

Pocos deben imaginar que va a entrenar en moto, que es creyente, que los 11 de cada mes va a rezarle a la virgen de Lourdes; que el Loco Ortiz le enseñó a hacer jueguito con una pelotita de tenis, que picó piedras en la construcción y que se cambió la camiseta con Roberto Carlos. El Loco Contreras, un personaje de los que quedan pocos en el fútbol.

Mejor que tomar tres ómnibus
El Loco tiene particularidades increíbles. Va a entrenar todos los días en una scooter. “Es el medio de transporte que tengo y voy en la moto por una cuestión de comodidad, porque, si no, tengo que tomar tres ómnibus. Voy por los accesos, llego en 20 minutos”, explica en charla con El Observador.

Contreras admite: “La tengo clara que no tengo protección en la moto. Al que no le gustaba que fuera a entrenar en la scooter era a Julio Ribas”.

El uno de Racing dice que no tiene problemas en subirse a un ómnibus. “Lo hice toda la vida. Pasa que todo el mundo me reconoce y cuando paso para el fondo escucho los rumores: ‘Mirá, ese es el Loco Contreras’. Me piden autógrafos o sacarse fotos”.

Los rituales
Consultado acerca de cuáles son los ritos que practica antes de salir a jugar los partidos, el Loco revela una enseñanza que le quedó del argentino Miguel Ángel Ortiz.

“Me entrenó el Loco Ortiz, que me decía que antes de salir a la cancha dominara una pelotita de tenis con las manos, que la tirara contra la pared. Siempre lo hacía. Fue una de las cosas que me quedaron del Loco, además de su pegada. Es una técnica. En 1992 fui suplente de Juan Bogado, que le pegaba impresionante”, admite.

Pero enseguida la charla deriva en un aspecto desconocido de Contreras, sus creencias.

“Tengo un santuario en el fondo de mi casa desde hace muchos años. Pido por mí, por el grupo, por mi familia. Tengo a la virgen  de Lourdes, san Conito, una paraguaya que me trajeron bendecida, la virgen de Luján que me regaló Cañarte, san Expedito que es lo máximo para mi vieja”, dice.

Y enseguida da paso a los rituales antes de los partidos. “En Racing concentramos los sábados y antes de irme de casa prendo una vela en el fondo. Si jugamos de visitantes, llevo a la virgen de Lourdes a la cancha, y cuando somos locales, la tengo en el vestuario y siempre le prendo una vela”.

Y concluye: “No soy de ir a la iglesia, pero en la billetera llevo siete u ocho estampitas. Y todos los 11 me voy a la virgen con mi señora y mi hijo en la motito”.



El anecdotario del Loco
Contra Rampla
“El domingo los problemas con la hinchada arrancaron en el primer tiempo. Me gritaron de todo, me amenazaron con que me iban a robar la moto. Hasta el alcanzapelotas me baboseó. Entonces, en una jugada, cuando la pelota se fue afuera, me paré recostado al palo y los miré a la cara. Les dije un par de cosas, me defendí. No está bien porque incita a la violencia”.

Con Roberto Carlos
“Cambié camiseta con Roberto Carlos, se la pedí en el entretiempo y me dijo: ‘Después te la doy’, y le digo, bien de cante (cantegril): ‘Me encajás la aburrida’. Cuando me la da, se me para adelante, me mira y me dice: ‘Dame la tuya’, y la mía era la de un cante.
Le había cortado las mangas en el vestuario porque hacía calor”.

Con la selección de la B
“Antes de viajar, un amigo me dijo: ‘En China no comas nada salvo arroz y papas fritas’. Cuando subí a la cocina y vi todos esos bichos enjaulados, dije: ‘Acá no como nada’. Me pasé comiendo arroz”.



Las malas
Antes de este momento que vive con Racing, Contreras la pasó mal en el club. Lo pusieron en una lista negra. Su salida era inminente, como contó a El Observador.

“Por cuestiones políticas, metieron a dos jugadores en la bolsa para sacarlos del club. Uno fue Darío Larrosa, que hoy es gerente deportivo del club. Atrás iba yo, que me buscaron la vuelta y me sacaron el 50% del sueldo. Sufrimos mucho en mi casa porque había que pagar las cuentas. Por suerte nunca nos faltó un plato de comida, pero fue brava. El otro jugador fue el Gordo Líber Quiñones”.

Y siguió con la historia: “Fue duro porque el 24 de diciembre esperamos hasta las 8 de la noche para ver si nos pagaban y no lo hicieron. Pasamos las fiestas sin un mango y nadie atendía el teléfono. No me olvido de esas cosas. Aguanté la basureada callado, cobré el sueldito, arrancamos a jugar y con rendimiento me gané la posibilidad de pelear un sueldo digno”.

Las buenas
De aquel fin de año sin plata, Contreras pasó a esta dulce realidad. Jugadas siete fechas el club de Sayago es el líder absoluto del torneo. “Nosotros estamos soñando, todos. El sueño no se lo quita nadie a esta gente. Debemos tener los pies sobre la tierra, ser humildes”, admite.

Contreras ya no es loquito de antes. “En Racing los gurises son hijos míos, les digo que se cuiden, que no salgan de noche. No tengo fecha de retiro. No hay pelota en la que diga “no me tiro.” ¡Qué me van a hablar de canchas malas si me tiré en el vidrio picado!”.


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