Contra 17 millones

Uruguay enfrentará al local Chile a la hora 20.30 por un lugar en las semifinales del torneo
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Contaminación, un chárter denegado, un jugador involucrado emocionalmente en el accidente fatal que cometió su padre y 17 millones de personas en contra. La selección de Uruguay juega esta noche a la hora 20.30 en el Estadio Nacional de Santiago contra Chile y todas las especulaciones.

El equipo de Óscar Washington Tabárez sintió el golpe natural del episodio que le tocó vivir a Edinson Cavani e hizo de tripas corazón para rearmarse anímicamente y afrontar el partido de hoy como una final.

Uruguay jugará con el mismo molde que ante Paraguay desde lo táctico con un sistema 4-4-2 buscando contener el buen fútbol que despliega Chile desde su línea media y con la intención de tener llegada para lastimar la espalda de los laterales trasandinos.

Ayer, en el entrenamiento que tuvo lugar en el Estadio Nacional luego del reconocimiento de campo para la prensa, Tabárez ratificó el equipo con Fernando Muslera; Maximiliano Pereira, Diego Godín, José María Giménez, Jorge Fucile; Carlos Sánchez, Álvaro González, Egidio Arévalo Ríos, Cristian Rodríguez; Diego Rolan y Edinson Cavani.

Si bien se especuló durante la semana con un 3-4-1-2 que pudiera transformarse en un 5-3-2 a la hora de defender, la idea fue descartada por Tabárez quien decidió darle ingreso a Jorge Fucile por el lateral para ayudar a escalonar a Arturo Vidal –uno de los jugadores más destacados de la fase de grupos– en una tarea que será compartida con Cristian Rodríguez y Egidio Arévalo Ríos por la calle central.

¿Uruguay será más ofensivo?

Dependerá de la movilidad de Rolan por todo el frente de ataque y la abstracción que pueda lograr Cavani a la hora de jugar el partido. El futbolista estuvo muy bajoneado durante el día de ayer pero hay mucha confianza en que sus compañeros puedan revertir la situación.

Además, una llamada de su madre lo convenció de quedarse en Chile y buscar una revancha a su sequía goleadora en el certamen. Motivación de sobra para el gran delantero que brilla en Paris Saint-Germain.

Rival de posesión

Enfrente estará Chile, un equipo que no le teme a la línea de tres hombres en defensa y que hace un culto de la posesión de la pelota. Con Jorge Sampaoli –un fanático de Marcelo Bielsa– como entrenador, La Roja se caracteriza por jugar con la pelota, adueñarse del útil y distribuirlo de manera lateral para buscar espacios.

Chile no es un equipo vertical por esencia, pero tiene sus armas para atacar en velocidad. Marcelo Díaz, Arturo Vidal, Alexis Sánchez y Eduardo Vargas forman un cubo amenazante con jugadores ambidiestros, buenos lanzadores y definidores en velocidad.

La zaga de Uruguay sabe que Chile representa una amenaza, pero también es consciente que cuenta con una línea defensiva de poca estatura, lenta en sus movimientos tácticos y que le cuesta acomodarse en el retroceso.

Los tres goles que anotó México en la fase de grupos evidencian esa falencia defensiva, aunque la confianza en el arquero capitán Claudio Bravo es muy grande.

Otro de los elementos a considerar en el juego será la presión. Marcelo Díaz dijo en conferencia de prensa que "Uruguay va a jugar contra 17 millones de personas", buscando un miedo que no surtió efecto en la concentración celeste.

Este grupo de jugadores saben lo que es arruinar fiestas ajenas y le encanta jugar sin la posibilidad de redimirse al otro día.

En el fútbol, como en la vida, puede pasar cualquier cosa, pero este grupo, como dijo Godín, tiene ganas de seguir escribiendo su propia historia de gloria.


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