Consenso en Peñarol por el recomendado de Paolo

El consejo directivo aurinegro respaldó a Damiani para que Carlos “Tío” Sánchez comience el lunes en su nuevo puesto de gerente deportivo de la institución

Empalme Olmos es una  localidad de Canelones conocida por su longeva estación de trenes y por la fábrica de cerámicas Metzen y Sena, que desde hace años intentan reabrir sus exempleados.

Allí nació hace 48 años Carlos Sánchez, el Tío para todos, ese apodo que algún día le puso Coquito Rodríguez y le quedó para siempre.

Se trata del flamante gerente deportivo de Peñarol, que fue respaldado el martes de tardecita por el consejo directivo mirasol sin la presencia del vicepresidente Edgar Welker, quien había propuesto a Miguel Bossio.

Si bien la elección corrió por cuenta del presidente Juan Pedro Damiani y que los diferentes grupos políticos quedaron conformes, no lo estuvieron en su momento con la forma en la que el titular carbonero lo impuso en un principio.

La historia de su llegada viene de un tiempo atrás cuando Paolo Montero, uno de los mejores amigos de Sánchez, con quien jugó en Peñarol a principios de la década de 1990 y con el que trabajó hasta hace muy poco, se lo recomendó al mandamás carbonero.

Sánchez trabajaba en la empresa Profútbol en la que tanto Paolo como Ricardo Canals, justamente uno de los rivales en el recordado clásico de la cadenita (ver recuadro aparte) y Gustavo Méndez, colocaban jugadores uruguayos en el exterior.

El tema es que muchos piensan que Sánchez es un empresario futbolístico y no es así. Él era lo que se denomina un detector de talentos. Descubría futbolistas y se los recomendaba a los contratistas.

Su historia y su perfil
El Tío comenzó a jugar en Ferrocarrilero de Pando y de allí, por la cercanía con Los Aromos, se acercó a Peñarol en el que quedó y jugó en las inferiores.

En 1986 fue a préstamo a Huracán Buceo y un año después regresó a los aurinegros. Si bien estuvo en el banco de suplentes, formó parte del plantel que consiguió la última Copa Libertadores de América.

En uno de sus primeros clásicos, en 1988 dirigido por Fernando Morena, convirtió un gol en la goleada 3-0.

En 2003 llegó junto a otro amigo de la vida, Diego Aguirre, como ayudante técnico y lograron el Campeonato Uruguayo luego de cuatro años.

Se trata de un hombre de perfil bajo, de pocas palabras, pero con mucha personalidad.

En oportunidad de un partido de esa temporada con Peñarol, cuando el equipo volvía a la cancha para el segundo tiempo, un periodista radial le preguntó al médico actual del club, Alfredo Rienzi por la situación de un jugador, y como no le gustó su contestación, lo paró en seco al aire.

“Una diferencia importante que tiene con Osvaldo (Giménez, el anterior gerente deportivo), es que no tiene el sí fácil. No se lo llevan a los ponchazos, y eso está bueno. Porque en algún momento le va a tener que decir que no al técnico y también a los dirigentes”, dijo el martes una fuente del club a El Observador.

Sánchez es entrenador recibido, hizo cursos de preparación física y se interesa mucho en el tema alimentación. “Somos lo que comemos”, le dice a sus íntimos.

Por su trabajo anterior, su punto fuerte es que vio alrededor de 300 partidos en un año, ya que iba sábado y domingo a ver varios encuentros de juveniles y conoce muy bien el ambiente. “Si me gusta un juvenil para subirlo, desde agosto hay que puchererarlo, para que haga la pretemporada en enero con el plantel principal”, sintetizó en una charla.

En los últimos cuatro años, estudió inglés y hoy lo habla fluidamente.

Quizá el tema de la logística y los contactos no sean hoy rubros en los que más se destaca. No obstante, se le dará preponderancia al tema fútbol en el que tiene mucha experiencia.

El lunes comienza con sus nuevas pilchas. Es un premio a la constancia.


Populares de la sección

Comentarios