Con orden de no aflojar

Peñarol le ganó 1-0 a Danubio en el Campeón del Siglo y sigue prendido arriba, a la espera de una caída de Nacional y Defensor Sporting
Los sigue de cerca. Peñarol le ganó 1-0 a Danubio en un trabajado partido disputado este domingo de noche en el Campeón del Siglo y está a la espera de una caída de Nacional y Defensor Sporting, quienes lo superan en la zona alta del Torneo Apertura y que habían ganado sus respectivos partidos del fin de semana.

En una fría noche, el encuentro comenzó con un intenso primer tiempo que tuvo momentos de dominios marcados por ambos equipos y un final de ida y vuelta, aunque sin grandes jugadas de peligro.

Peñarol, que llegaba tocado y cargado tras la derrota ante Palmeiras por la Libertadores, tuvo la iniciativa en los primeros siete minutos de juego, en los que se instaló en terreno danubiano. El recurso carbonero en el arranque fue el centro y Lucas Hernández fue el encargado de llevar a cabo esa función.

Los franjeados reaccionaron casi a los 10 minutos, pasando por primera vez al ataque y teniendo una buena ocasión con remate de Zarfino que Guruceaga mandó al corner. De a poco, el conjunto de Gastón Machando se soltó y tomó el mando del juego.

Por izquierda, la dupla entre Olaza y el exPeñarol Diogo Silvestre generó interesantes situaciones, mientras que por derecha Gravi estuvo muy activo y también se combinó con Peña.

Los extremos danubianos hacían la diferencia con respecto a los aurinegros, Nandez y Cebolla Rodríguez, a quienes no le llegaba prácticamente juego. Es más, los más claros en el equipo de Ramos para generar acción ofensiva fueron los laterales Petryk y Hernández.

Tras el dominio inicial, el carbonero no tuvo respuesta y recién a los 22' tuvo una reacción con un tiro de Affonso que se fue alto.

El partido, jugado con pierna fuerte pero leal, tuvo un momento caliente al promediar el primer tiempo tras una patada de Dos Santos, a la que reaccionó Novick, generándose un tumulto que el juez solucionó con tarjetas amarillas para ambos equipos.

A partir de ahí, el trámite se hizo de ida y vuelta. Petryk mandó un buen centro en el que Cristóforo dio rebote, luego Peña tuvo una buena trepada colectiva con Gravi, inmediatamente el Cebolla Rodríguez tuvo una clara situación y la mandó por arriba y después Diogo volvió a desbordar con criterio y su centro se fue elevado.

Así, con situaciones para los dos lados, se fue un primer tiempo que dejó la ilusión de que en el complemento podría haber más emociones.

Y así fue. Peñarol salió mejor, se fue arriba y se encontró con el gol en tras un centro al área que Cristóforo rechazó con la palma de su mano, suave, y en el que Nandez encontró la pelota para definir de zurda, casi como picándola, para meterla por arriba, al ángulo, y decretar el 1-0.

Luego, el carbonero generó una gran jugada de pelota quieta a la que solo le faltó el último toque para mandarla al arco.

Danubio, que tuvo que aguantar en su sector, tuvo la primera a los 56 en una gran corrida de Olaza que cerró con un zapatazo bien dirigido que Guruceaga sacó.

Machado mandó a la cancha a Juan Manuel Olivera por un entreverado Dos Santos y JM19 tuvo una clara acción que volvió a tapar, notable, el 1 aurinegro.

En esa misma jugada, Malrechauffe reclamó energicámente un penal, ya tenía amarilla y Fuentes le había perdonado la segunda, y tras ese momento de rabia del zaguero el juez le mostró la tarjeta roja.
Danubio se reacomodó con un 4-3-2 y se las ingenió para jugarle de igual a igual a un rival que era más y que parecía que podía llegar al segundo tanto en cada carga ofensiva.

Es que Peñarol no aflojó nunca. Con un jugador de más y la posibilidad de replegarse unos metros para cuidar el 1-0, el equipo de Ramos siguió en busca de más goles, con el Cebolla como conductor y encargado de llevar juego a los delanteros y con Nandez nuevamente realiznado un gran esfuerzo.

El DT mirasol movió piezas en ese sentido: colocó a Boselli por Novick para darle más velocidad a su mediocampo y el rápido volante generó algunos desbordes que no supo definir.

Danubio se quedó sin ideas, Machado puso a Grosmüller pero no se encendió, y el carbonero, sin cambiar su actitud de ir por más, se quedó con el triunfo y está ahí, a la espera de un traspié arriba.



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