Con Nahitan y 10 más

Peñarol, que dominó a un rival que en todo el segundo tiempo no pateó al arco, encontró el triunfo a 15' del final, en base al gran ritmo de Nandez

Nahitan decidió que era tiempo de recibirse de jugador. Atrás dejó una imagen asociada a discusiones y golpes fuera de lugar que determinaron que fuera expulsado en más de una oportunidad.

Después del golpe por la transferencia negada adquirió la madurez necesaria. Y con el desembarco de Leo Ramos se terminó de recibir de jugador.

Y en un fútbol exportador por excelencia la pregunta invade el ambiente, se depositó en la directiva de Peñarol y recorre las tribuna: ¿cuánto más dura Nandez en Uruguay jugando a este nivel?

Ayer, ante un rival con escasas armas, bastó que Nandez metiera dos desbordes por derecha para dejar en claro que con Nahitan alcanzaba.

Peñarol jugó una media hora inicial al ritmo de su capitán. Fue una y otra vez ante un rival que se metió en la cueva. Al ver que El Tanque Sisley se paró con cinco atrás y no tenía ninguna intención de salir más allá de tirarle la pelota a los de arriba para que se arreglaran como pudieran, el aurinegro le rodeó la manzana. Adelantó líneas. Guzmán Pereira y Ángel Rodríguez se pararon en territorio rival y solo fue cuestión de esperar.

Peñarol tocó tres veces a la puerta de gol. Hasta que Rossi, sobre los 19, entró como perico por su casa. Se metió entre los dos centrales y definió ante Da Silva para poner en ventaja a Peñarol.

A juzgar por lo que se veía en cancha muchos imaginaron una goleada. El dominio aurinegro era absoluto.

El Tanque no aportó nada por el juego. Su primer remate al arco llegó a 10 minutos del final. La prueba más elocuente es que atrás del arco de Guruceaga no había un solo fotógrafo.

Pero el fútbol es tan impredecible que en la última pelota del primer tiempo, en un tiro libre, Guruceaga salió mal y el balón le quedó servido a Núñez que lo punteo para empatar el juego.

El segundo tiempo le costó más de lo pensado a Peñarol. Es que, por más que dominó y rondó siempre el arco de Da Silva, no la pudo embocar.

Y mientras su rival se defendía el paso del tiempo apremiaba a Peñarol. El equipo de Leo Ramos se quedó sin Ángel Rodríguez que salió lesionado y el DT mandó a Dibble sacrificando a Guzmán a la tarea de contener. La figura fue un 4-1-3-2.

El carbonero fue una y otra vez. Superó la primera línea de El Tanque, superó la segunda, pero se estrelló en la última. En muchas oportunidades por errores en la definición, y en otras por virtudes del golero Da Silva que tapó dos mano a mano.

En todo ese tiempo de dominió aurinegro se dimensionó la figura de Nandez que fue imparable por derecha.

Recién sobre la media hora Peñarol quebró la resistencia de un rival que en el segundo tiempo no pateó una sola vez al arco. Quintana de cabeza, en un tiro de esquina, marcó el gol del triunfo, un triunfo con sabor a poco y logrado al ritmo de Nahitan.


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