Con la receta de siempre

Uruguay fue firme en defensa, letal cuando pisó el área y además, aprovechó la pelota quieta
La selección de Uruguay no apeló a nuevas recetas, a innovaciones tácticas ni a un cambio de estilo de juego para ganarle por primera vez en su historia a Bolivia en la altura de La Paz.

Nada de eso. Lo hizo con la vieja receta del fútbol uruguayo: la solidez de su defensa y la optimización de las chances que generó su ataque, tanto en los contragolpes como en las pelotas quietas.

Y así ganó Uruguay. Por primera vez en La Paz.

Es cierto, el entrenador Óscar Washington Tabárez dijo que las líneas defensivas de Uruguay intentaron pararse lo más lejos que le fue posible del arco de Fernando Muslera y que esperar al rival muy atrás "hubiese sido suicida" (ver página 6).

Pero la idea fue desde el minutos cero defender y cuidar la principal arma del rival, el remate de media y larga distancia, algo que en la altura tiene un poder que suele ser letal.

Uruguay supo neutralizar ese potencial, más allá de las ganas de Jhasmany Campos que probó un par de veces de distancia en el arranque.

Y lo hizo con un trabajo táctico del Tata González y un gran despliegue del Chiche Corujo en el doble 5 que propuso Tabárez.

También con el sólido trabajo de Josema Giménez y los acertados movimientos de Diego Godín en el bloque, más allá de los problemas que tuvo en algún mano a mano en el que se vio superado, como en la chance de Jhasmany Duk, que terminó pegando en el palo.

¿La fórmula ofensiva? Incialmente fue el pelotazo largo. Y la Celeste le sacó frutos. Porque apenas iban dos minutos cuando Abel Hernández quedó solo contra el golero rival y mandó un zurdazo cruzado que bien pudo abrir el marcador. ¿Cómo quedó solo? Con una peinada de Cristhian Stuani.

Con el centrodelantero de Middlesbrough tirado más atrás y La Joya bien de punta, Uruguay tuvo un foco de recepción que supo aguantar rivales y pelota intentando hacer circular el balón con Carlos Sánchez, el mejor pasador del partido que tuvo la visita.

Uruguay se vio obligado a un cambio a los 37' cuando salió lesionado el Cebolla Rodríguez. Pero la variante terminó siendo triple porque Camilo Mayada ingresó para jugar como lateral derecho, Martín Cáceres pasó a marcar la banda izquierda y el Palito Pereira se adelantó al mediocampo.

Sin embargo, en el arranque del segundo tiempo, los laterales retomaron su posición original y Mayada –todo un polifuncional– jugó como volante externo, donde fue una interesante rueda de auxilio para las funciones defensivas.

Con Sánchez en el medio, uruguay tuvo un pasador confiable durante todo el partido. El primer gol partió de un pase largo suyo. El segundo de una pelota quieta notablemente ejecutada por él.

Después entraron Diego Rolan y Nicolás Lodeiro aportando oxígeno. Uruguay cerró bien el partido. Con una defensa perfecta. Y con un ataque súper eficaz.

La vieja receta de la Celeste volvió a funcionar.

Las cifras

445 Pases. Fueron los que intentó Bolivia. Acertó 358 y erró 87 con una eficacia de 80%.
140 Pases. Intentó Uruguay, acertó 95 y erró 45. La eficacia celeste fue de 68%.
67% Posesión de pelota. Bolivia tuvo más el balón, pero Uruguay ganó bien.