Con la esperanza intacta

El presidente aurinegro Juan Pedro Damiani dijo que sigue pensando en ser campeones, más allá de la pobreza que sigue mostrando el equipo dentro de la cancha tras dejar dos puntos más

No es nada fácil ser el presidente de Peñarol en estos momentos en los que en la cancha no se ve prácticamente nada.

Juan Pedro Damiani, ataviado con una gorra negra con visera estaba acompañado de un lado por el vicepresidente Edgar Welker y del otro, por el dirigente Walter Pereyra.

Faltaban pocos minutos para el final y dialogaba con ambos nerviosamente. Veía –como todos– que las cosas no salían (y eso que todavía faltaba que a los 86 minutos Enrique Bologna con una tapada notable ante Richard Núñez, salvara al menos la igualdad).

Ni bien terminó el encuentro, el colega Daniel Banchero de Sport 890 lo entrevistó casi sin dejarlo mover. “Jugamos un primer tiempo bueno, pero luego no salieron las cosas. Igual sigo pensando en que vamos a ser campeones”, dijo Damiani.

No es que tuvo una transfusión de optimismo puro de último momento, pero, ¿qué podía decir en ese momento Damiani?

Si él no da una imagen de que se puede, si no muestra que tiene esperanza, si no da el ejemplo como todo presidente, difícil que lo pueda hacer otro peñarolense.

Eso no implica que Peñarol vaya a ser campeón. Antes de comenzar el campeonato, tenía todo para serlo, o al menos, para pelearlo otra vez. Ahora, cuando ya se llegó al tercio del mismo, no es la tabla la verdadera enemiga, sino la pobreza franciscana que muestra en el verde césped.

El Polilla Da Silva demostró una vez más que morirá con la suya. O al menos, eso pareció hasta el minuto 57 cuando dejó en la cancha a Carlos Grossmüller, quien semana tras semana demuestra que no está para ser titular en Peñarol. Ahora, ojo que no es “el culpable” de esta situación. Un equipo se forma en conjunto, con hombres que jueguen colectivamente, que luchen con todo, pero también (y sobre todo), que sepan qué hacer con el balón.

Hoy Peñarol no encuentra el rumbo. La mayoría de sus futbolistas trata muy mal a la pelota, se equivocan en los pases como el domingo Novick y Estoyanoff. El balón llega siempre complicado para las dos torres de arriba y así todo es muy difícil.

Damiani está acostumbrado a que últimamente su club reme y reme. El tema es que de seguir así, de a poco se va a ir quedando sin remos.


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