Con el pasado en contra

Los últimos cuatro partidos estuvieron rodeados de polémica por la actuación de los jueces

La intolerancia termina ganando la batalla. Las semanas previas al clásico los dirigentes cobran protagonismo. Miran al detalle los jugadores amonestados del rival y con sus actitudes derivan irremediablemente en el arbitraje. Por eso no llama la atención que el juez que tenga “la mala fortuna” de ser nominado para el encuentro previo al clásico, sea objeto de un seguimiento meticuloso.

Luego la presión se traslada al clásico. Pero con un agravante: el árbitro nominado cargará con el peso del pasado.

Si tiene la experiencia de haber sido nominado en partidos anteriores, se recordarán sus antecedentes, caso contrario, se presionará de distintas formas. Es una parte del folclore de un encuentro cargado de adrenalina.

El Colegio de Árbitros designó a Darío Ubriaco. No es nuevo en esta historia. La del domingo será su sexta experiencia. Y si bien Peñarol nunca ganó bajo su conducción, no tiene grandes quejas. “Es un árbitro que brinda confianza. La estadística no es favorable a Peñarol, pero algún día cambia y de repente el domingo empieza a cambiar”, dijo el vicepresidente aurinegro Edgard Welker a El Observador.

Pero el gran tema es el desempeño que tuvieron quienes antecedieron a Ubriaco. Y ahí el libro está plagado de quejas. Es que, si se toman en cuenta los últimos 10 clásicos, el arbitraje cobró el protagonismo que nadie desea. Para encontrar una actuación convincente habrá que remontarse al año 2010. Con esa carga Ubriaco va el domingo al Estadio.


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