Con brillo propio

Una vez más, el interior le dio un marco especial al fútbol del Torneo Apertura

Las fiestas de los partidos de los equipos grandes en el interior del país siempre se viven de manera diferente. Desde la ruta ya se pueden ver las camionetas, los ómnibus, los automóviles, en el caso del sábado con banderas de Peñarol por doquier, que recorren cientos de kilómetros.

Y desde la propia ciudad anfitriona, en este caso Melo, en donde la afición, más allá de ser seguidora fiel de Cerro Largo, también pone su granito de arena para darle un color especial a la jornada.

Algo así ocurrió cuando muy temprano ingresó el ómnibus de Peñarol al estadio Mario Ubilla. Tal como ocurre en varios estadios del interior, el vehículo que transportó a la delegación ingresó al predio del estadio.

Cuando comenzaron a bajar los futbolistas aurinegros, la gente local que ya abarrotaba al menos la tribuna principal, explotó en un aplauso espontáneo generalizado en respaldo al equipo mirasol. Algunos jugadores de Peñarol levantaron el brazo en gesto de retribución al saludo, no sin salir de cierta sorpresa por el recibimiento.

También se reconoció el apoyo a Peñarol en Melo cuando se escucharon los aplausos generalizados cuando el Polilla Da Silva ordenó los cambios de Carlos Grossmüller y Fabián Estoyanoff, cuando promediaba la segunda parte.

Esa misma pasión, que solo se transmite a través del fútbol, se pudo ver por las calles de Melo antes del compromiso, con parejas vistiendo las camisetas de los dos equipos que jugarían horas después.

Molestia de Dehl

Al contrario de la felicidad que vivía la gente de Cerro Largo, el presidente del club no ocultaba su molestia. Es que esperaba mucha más gente de la que fue, ya que sabe que ayer perdió de ganar mucho dinero por jugar en Melo.

“Estos partidos los tenemos que jugar en Montevideo porque recaudamos mucho más”, comentó antes del inicio del encuentro del sábado.

Sin embargo, pesó mucho el tema político y por eso una vez más, Cerro Largo llevó a un grande hasta su cancha.

No obstante, el resultado del partido y el económico, probablemente hagan cambiar de idea a Dehl para el Torneo Clausura cuando le toque recibir a Nacional. Es una posibilidad cierta que juegue de local ante los albos en el Estadio Centenario

Además, Dehl estaba molesto también porque el lugar de venta previa en Melo cerró sus puertas a la hora 14 de ayer, sin dejar que interesados en concurrir al encuentro pudieran comprar su boleto, cuando el partido estaba fijada para la hora 17.

Los partidos frente a los grandes son para todos los clubes, incluidos los del interior, la mejor recaudación de cada torneo y por eso la importancia de tener una buena venta.

Lucho no pudo saludar

Una situación diferente se vivió antes del encuentro. Luis Romero, exgoleador aurinegro en la época del quinquenio y que dejó su huella en aquel equipo de Peñarol, quiso saludar a los futbolistas y al cuerpo técnico de los mirasoles. Romero vive actualmente en Melo y concurrió al partido con algunos de sus hijos, pero no pudo saludarlos debido a que la seguridad del club no le permitió el paso ya que los futbolistas estaban realizando el calentamiento previo dentro mismo de la cancha.

Más allá del recuerdo que dejó en el club el futbolista que surgió en Basáñez, es cierto también que no se fue bien de Peñarol y que como futbolista su aporte fue trascendente con dos goles en un clásico jugando para Nacional en 2004, cuando con el Loco Abreu lograron dar vuelta el juego y le ganaron 3-2 a aquel equipo que dirigía Diego Aguirre.

“Peñarol fue algo único, especial en mi vida”, dijo en la transmisión de El Espectador antes del partido. A su vez, también admitió que sus cuatro hijos le salieron “manyas”, pese a que tanto él cuando era niño y su padre, eran seguidores de Nacional. 


Fuente: Marcelo Decaux, enviado a Melo

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