Con bisturí a fondo

Da Silva tendrá una charla profunda el lunes con el plantel y por eso, por primera vez tras un partido, la práctica será a puertas cerradas; ¿Lerda va al arco?

Los teléfonos de algunos dirigentes no paraban de sonar. Era un domingo diferente porque Peñarol había perdido con Racing el día anterior. El hombre que hacía llamados y recibía muchos, era el presidente del club, Juan Pedro Damiani.

“¿Qué hacer? ¿Cómo se levanta esto?”, eran las preguntas más frecuentes.

Eso sí: en ningún momento se delizó siquiera la idea de que el técnico Jorge Da Silva tuviera que dar un paso al costado.

Se sabe que es una crisis –justo antes de dos partidos trascendentes ante Defensor Sporting y Nacional–, pero como dice la gente futbolera “este deporte es lindo porque tiene revancha”, como si fuera de propiedad exclusiva.

Da Silva vive su peor momento en Peñarol. No por la posición que ocupan en la tabla, sino por el pobre funcionamiento del equipo, un conjunto sin respuesta anímica ni futbolística.

Los mensajes fueron muy claros: el sábado, por primera vez no habló después de un partido. El lunes por primera vez luego de un encuentro no abre Los Aromos.

La charla esperada
No es que en los días pasados Da Silva no se haya tomado un momento especial para hablar seriamente con el plantel. Hay que recordar que cuando se le ganó a El Tanque el domingo pasado, el propio Polilla comentó a El Observador: “Me fui recaliente ese día”. ¡Y eso que había ganado!

Pero lo de Racing ya colmó todo. Por eso el DT hablará largo y tendido el lunes en Los Aromos, sin prensa, sin nadie. Una charla íntima como la que tuvo luego del empate en Jardines en el Apertura juramentándose entonces con tratar de ganar las 10 finales que quedaban. ¿El resultado? Ganaron nueve y empataron el clásico.

Los dirigentes son más pasionales, más calentones, son como hinchas con decisiones importantes.

Sin embargo y más allá de este presente caliente, nadie alzó la voz para que se tomaran medidas con el técnico. Además, ¿es el momento? No, para nada. ¿Se arregla algo si se va Da Silva ahora? La respuesta se responde sola.

De todas maneras, el nerviosismo es moneda corriente por estos días y Damiani quiere respuestas ya, más allá de que el fútbol no es una cuestión de números, o de historia o de materias que se puedan responder estudiando.

“Capaz que perdimos el partido que teníamos que perder”, dijo el domingo una fuente del club a El Observador. Y agregó: “...Y a partir de ahora, todo cambia y volvemos a la normalidad futbolística”.

Por esos carriles habló el dirigente Walter Pereyra.

“Todos tenemos responsabilidades, cuerpo técnico, jugadores, nosotros los dirigentes, la hinchada también. Todavía falta, a veces es bueno que las cosas lleguen en el momento que tienen que llegar, para ver que las cosas no son fáciles”, indicó.

A fondo y ¿con Lerda?
Da Silva estaba tranquilo la semana pasada porque por primera vez en un buen tiempo, tenía varios días para trabajar en el equipo ya que no jugaba por la Copa. Sin embargo, pese a siete variantes, el resultado fue negativo.

Para el trascendente encuentro contra Defensor Sporting, no se quedará quieto. Si bien ya trató de cambiar, “es la hora de ir con bisturí a fondo”, dijo la fuente.

En ese contexto, el paraguayo Aureliano Torres saldrá del equipo por bajo rendimiento y porque la hinchada lo silbó como a nadie el sábado. Lo mismo que sucedió con Grossmüller. Allí regresará Raguso.

Ya están para volver Alejandro González –de no haber sorpresas jugará en la zaga central con Macaluso–, Cristóforo –luego del viaje del miércoles a Chile con la sub 20– y Olivera arriba.

Una de las grandes interrogantes es saber si seguirá Bologna –ahora sí, muy resistido sobre todo por el hincha– en el arco. ¿Habrá llegado el momento de Lerda? El Polilla apoyó siempre al primero. Pero este presente es muy especial. Y Da Silva lo sabe mejor que nadie.


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