"Con Aguirre tenía una charla pendiente"

El exvolante de Peñarol recibió en su casa a El Observador para hablar de su futuro, analizar a fondo la situación de Peñarol y contar anécdotas con Messi, Guardiola y Mourinho

"Hola, ¿como estás? Venite y hablamos un rato de fútbol". La llamada se corta de forma súbita luego de dar las coordenadas de ese templo táctico-futbolero transformado en hogar familiar. Que a los gauchos no les gusta el fútbol es una falacia tan grande como inexacta.

Gonzalo De los Santos, exjugador de Peñarol, Mérida, Málaga, Valencia, Atlético de Madrid, Mallorca y Hércules, recibió en su casa a El Observador para hablar de fútbol, analizar a fondo la situación actual de Peñarol y permitirse algunos lujos, como contar la intimidad de la visita a Pep Guardiola.

Su nombre sonó mucho para volver a trabajar en Peñarol pero, ¿qué tiene que ocurrir para su retorno al club?
Es verdad que se vinieron a reunir conmigo de diferentes sectores, pero estoy totalmente por fuera de lo que es la política del club. Sé que es un mes electoral muy intenso, que va a cambiar en parte la estructura política de Peñarol. Ya hablé con todos los candidatos, me dejaron claro lo que me ofrecieron y ellos saben mi punto de vista y lo que me gustaría.

En caso de que ganen las elecciones quienes lo vinieron a buscar, ¿será el nuevo director deportivo de Peñarol?
El cargo concreto es director deportivo sí. Algunas agrupaciones que buscan la presidencia del club me mostraron programas y propuestas muy buenas, con organigramas muy europeos. La figura de director deportivo es una figura clave en el apartado fútbol. Cuando hay un organigrama con este cargo, el gerente deportivo también es muy importante. En Argentina y Brasil ya hay. River Plate por ejemplo es un equipo que anda muy bien y ese cargo es de Enzo Francescoli.

¿Qué le seduce más del cargo?
Me interesa toda la globalidad del fútbol actual. Considero algo muy enriquecedor viajar, ver entrenamientos, conocer otras metodologías de trabajo y charlar de fútbol que es lo que me apasiona. Todo el mundo sabe que fui jugador y que soy entrenador, pero muy pocos saben que yo soy director deportivo. Hice un curso en Barcelona entre 2006 y 2008 de Dirección y Gestión de Entidades Deportivas. Yo tengo el título y las personas que se vinieron a reunir conmigo lo tienen bien claro. Me siento preparado y me gusta mucho el cargo.

¿Es compatible con la estructura del fútbol uruguayo?
En Peñarol sí porque es muy grande. Es un club que tiene el 48% de hinchas de la población, con 75.000 socios y que fue galardonado como Campeón del Siglo. Carlos Sánchez está haciendo un gran trabajo y creo que se le simplificarían las cosas con una persona que trabaje a su lado.

¿Evalúa positivamente la gestión de Carlos Sánchez?
Cuando una persona trabaja muchas horas, le pone empeño y corazón a lo que hace, para mí es un buen trabajador. Después puede gustar o no, pero eso parte del hincha y esa opinión es subjetiva.

¿Con quiénes se reunió?
Aquí estuvo Renovación Aurinegra, Nacho Ruglio con su equipo y Marcelo Areco con Isaac Alfie, antes de la alianza. Después, me reuní, pero no en mi domicilio, con Walter Pereyra del oficialismo. Fueron todas charlas espectaculares, con coincidencias en cuanto a la profesionalización del fútbol.

¿Qué propuesta programática lo sorprendió más?
El proyecto 2.0 de Renovación Aurinegra me sorprendió muy positivamente. Es una propuesta de un club muy personalizado que se puede llevar a cabo. Fin de semana tras fin de semana se tiene que ir ganando e ir mechando las propuestas. Peñarol debe apuntar a un proyecto a corto, mediano y largo plazo.

¿Hay proyecto que resista los resultados negativos?
Los objetivos que persiga el club deben estar acompañados de una visión integral y metodológica de fútbol desde la Séptima hasta la Primera división. Que usen dos o tres sistemas con flexibilidad por los distintos técnicos. La elección del entrenador de Primera es la piedra angular y ejecutar esos cambios con Juan Ahuntchain en la coordinación de las juveniles es clave. Todos mancomunados detrás de la estrategia operativa. Es imposible cambiar el modelo del club de un día para el otro. El proyecto 2.0 de Renovación Aurinegra es muy completo.

¿De los otros proyectos rescata algo interesante?
Sí, de todos. Ruglio tiene una visión del club que parece que veníamos hablando hace años y fue la primera reunión. Tenemos la visión de un club similar. Areco y Alfie no me presentaron proyectos, pero me dijeron lo que querían y están todos los pensamientos muy encaminados en el área fútbol de Peñarol porque es el corazón de la institución.

¿Es socio de Peñarol?
Por supuesto.

¿A quién va a votar?
No tengo ni idea. Es más, me parece que como hincha hay que ir a votar porque democráticamente es lo más grande que hay. A mí me choca porque soy apolítico. Escucho hablar de política y me voy. La política no entra en mi filosofía de vida. Todo lo contrario que el fútbol. Vivo por y para el fútbol. En cuanto a las elecciones de Peñarol, mi único partido político es Peñarol.

¿Qué evaluación hace del semestre, como hincha y como entrenador?
Como hincha, mal, porque los objetivos no se cumplieron. En la Sudamericana fuimos de mayor a menor y con Estudiantes de La Plata no merecimos perder. Como entrenador creo que Jorge Fossati es un gran técnico. Lo tuve en 1996 en el quinquenio y después en la selección rumbo a Alemania 2006, pero creo que hay filosofías de equipos e identidades que se deben respetar. Para mí, Peñarol debe jugar con línea de cuatro y lo mismo lo hablamos en 1996. No es lo mismo Peñarol que Nacional, Barcelona-Real Madrid o Boca-River. Hay que respetar los lineamientos culturales de cada club.

El 3-3-2-2 o el 3-4-1-2, ¿son la clave del fracaso?
Podés salir campeón como en 1996 pero te genera un desgaste enorme y más con la doble competencia. Había jugadores, pero yo creo que la línea de tres va contra la idiosincrasia del club. Es mi opinión.

Montero llegó y cambió.
Es que está en la tapa del libro. A Paolo lo considero un tipo muy inteligente. Habrá analizado las debilidades que tuvo el Peñarol de Fossati.

¿Tiene que seguir?
Yo no soy quién para decirlo. Es un candidato más. A los entrenadores no lo pueden elegir los dirigentes. Los recursos humanos los elegís por el currículum y lo mismo debería ser con los entrenadores. Peñarol tiene que tener un plan A, B y C. El gerente deportivo tiene que hacer un informe detallado con los puntos que hizo de local y visitante, el sistema que juega, porque es importante para ver si se adapta a la filosofía del club y cuantos juveniles ascendió. No se puede elegir a Montero si gana tres partidos o a Aguirre porque llegó a una final o a Bengoechea porque es un ídolo histórico. Las épocas pasan y hay que analizar a fondo.

¿Se reunió con Aguirre?
Sí, estuvimos una hora hablando. Fue una charla pendiente que tenía de hace como tres años.

¿Por una cuenta pendiente?
De eso se trataba, no sé si cuenta pendiente es la frase justa, pero necesitábamos esa charla. Él no contó conmigo en 2010 y por mi ego de futbolista de trayectoria en ese entonces no me gustó la decisión y las formas, porque siempre pensé que dar la cara era lo mejor. Lo escuché y lo entendí. Más ahora que soy entrenador. El filtro en las decisiones era Osvaldo Giménez y así me trasladaron la decisión.

Paolo dijo que hablarle a sus amigos en una charla técnica era difícil. ¿Tiene un plantel veterano Peñarol?
Peñarol tiene un plantel con un promedio de edad elevadísimo, no sé si de Sudamérica es el más alto. Tengo amigos. Valdez, Tony, Darío, Zalayeta, Estoyanoff. Cuando Walter Pandiani llegó a Miramar Misiones estábamos cenando y le dije: ‘Todos sabemos que somos amigos, pero acá hay una línea que separa jugador y entrenador’. Él se puso colorado pero lo entendió y me dijo que le había dejado una enseñanza. Yo creo que las cosas claras desde un principio evitan malentendidos. Lo más grande en el fútbol es dar la cara. De ese camino no me mueve nadie.

"Gregorio fue el DT que más juveniles subió y valorizó. Peñarol hizo caja con todos nosotros".

Gonzalo de los Santos vive con su mujer, a quien conoció en Málaga en su etapa de jugador, y sus tres hijos, del cual Gonzalo, el único varón, ya se para en la mitad de la cancha.

El hogar de la familia De los Santos tiene dos lugares sagrados. El museo en el que el futbolista tiene todas las camisetas que defendió y más de 300 que logró cambiar a lo largo de su carrera y dos muy especiales: las que le regalaron Luis Suárez en Liverpool y Lionel Messi en Barcelona.

El otro es el sillón principal, enfrentado a un proyector, un plasma gigante y un disco duro, todo lo que necesita para tener grabados más de 250 partidos desde la lujosa Bundesliga hasta la precaria Segunda división de Uruguay.

¿Qué diferencias más drásticas encontró luego de sus viajes por Europa?
En la metodología de trabajo hay diferencia, pero lo más importante es la infraestructura. Vos llegas a un equipo de Segunda B, lo que sería la C de Uruguay, y tiene toda la infraestructura del mundo. Para un entrenador se le facilita mucho más el trabajo. Las carencias que tienen los entrenadores en Uruguay son muchas. Yo lo viví en Miramar Misiones. Es todo garra, corazón, corazón y garra.

¿Visitó a muchos colegas?
A Guardiola, Mourinho, Rodgers, Simeone, Pellegrini y Emery, pero lo más importante es lo que me dijo Pep: ‘De los Santos, vení un año a vivir al lado de mi ciudad deportiva y venís todos los días a ver los entrenamientos. Yo te dejo entrar. Consumí y que te quede impregnado lo que te va a servir para tu medio’. Eso me quedó grabado. Yo no veo a Peñarol haciendo 20 toques antes de llegar al área contraria. Yo a mi Peñarol lo veo como Real Madrid o un Atlético de Madrid. Equipos cortos, compactos y que saben a lo que juegan. Son equipos que juegan muy bien. El Barcelona de Guardiola, lo que tenía, además de jugar muy bien, era que jugaba lindo. A mí me gusta un fútbol de amplitud pero con verticalidad. Estilo fútbol colombiano, que pasan la pelota de Olímpica a América no te aguanto.

¿Cómo llegó a reunirse con Mourinho y Guardiola?
Con Guardiola a través de Pere, su hermano (representante de Luis Suárez), que cuando yo jugaba en Valencia firmé un contrato con él que representaba a Nike España, y con Mourinho a través de Karanka.

¿Llegó a enfrentar a Guardiola dentro de una cancha como jugador?
Muchas veces. Yo fui con el estilo de un volante central uruguayo. Raspaba, iba bien de arriba y la pasaba a cinco metros. En España el volante de marca es el organizador. Fernando Redondo en Real Madrid, Pep Guardiola en Barcelona, Mauro Silva en Deportivo La Coruña. Ellos eran el primer eslabón de ataque en su equipo. Guardiola como jugador tenía la misma calidad que Xavi o Iniesta hoy.

Y Mourinho, ¿es tan soberbio como aparece en los medios?
Con Mourinho hablé cinco minutos. Es un top. No me gustan las comparaciones. A mí me encanta el Chelsea de Mourinho. Las comparaciones no te dejan disfrutar. Él me dio la mano en un hotel de Málaga y me dijo que iba a hablar con Rui Faría (su mano derecha) que sabía mucho más que él. Me cansé de preguntarle cosas. Es un maestro de la periodización táctica.

¿Qué le impactó más de sus visitas a Europa?
Este verano llamé a Luis (Suárez) y me fui tres días a Liverpool, cuando jugaban con Manchester City. Luis me consiguió entradas y estuvimos reunidos. Cuando fui a hablar con Brendan Rodgers (DT de Liverpool), me llevó a su despacho. Era un apartamento de tres habitaciones y cuando levantó la cortina eléctrica veía desde arriba las siete canchas de Liverpool. El seguía todo desde ahí. Rodgers me dijo que los uruguayos triunfan porque no se acomodan. Pasan por todas las situaciones.

¿Qué entrenadores uruguayos están en su podio?
Tabárez, por el gran proceso de selecciones que lleva adelante, Lasarte porque en España le ganó al mejor Barcelona de la historia y Matosas, porque asumió en la B de México y fue dos veces campeón en Primera.


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