¡Cómo va a costar Juan Ramón...!

En su debut en Danubio, Carrasco se pasó con las manos en la cintura, señal inequívoca de fastidio, y quedó la sensación de que tendrá mucho trabajo para terminar de inculcar su idea

Los gestos marcan su carrera. Los hacía en su etapa de jugador. Solía quedarse sentado mirando al árbitro luego de una falta. Los mismos gestos que trasladó a su etapa como entrenador.  

Una cara de Carrasco vale más que mil palabras. La forma de pararse dice mucho. Cuando se lleva la mano al rostro es otra señal. Cuando gira para hablar con los suplentes es porque una jugada no salió como la habían entrenado.

En su debut en la franja pasó más tiempo del debido con las manos en la cintura. Señal elocuente de que, lo que estaba observando, lo tenía fastidiado.

También llevó la mano derecha a su rostro como diciendo: “No se puede creer. Entrenamos toda la semana una cosa y hacen lo contrario”.

Y finalmente, la resignación. Cuando se pone en cuclillas es claro síntoma de que poco podrá hacer para cambiar el trámite del partido.

Carrasco no lo expresó. Pero después del empate 0-0 con Juventud en Las Piedras, quedó la sensación de que a JR le va a costar más de lo previsto inculcar la idea futbolística que pregona y hacer rodar a Danubio como su gente sueña. Si hasta los propios hinchas entendieron la situación y lo respaldaron: “Tranquilo JR, ya van a salir”, le gritaron cuando Mayada se equivocó con la pelota.

No se podía esperar mucho del Danubio de Carrasco. Cuatro entrenamientos en doble turno no son suficientes para sacar viejos vicios e inculcar un estilo revolucionario y al cual la mayor parte de los jugadores del medio no están habituados.

Por eso no llamaron la atención las imprecisiones, los errores en la entrega de la pelota, confundir velocidad con apuro, la falta de entendimiento en las jugadas y los nervios. Cuando un entrenador debuta, el jugador quiere dejar buena imagen para ganar su confianza. Entonces los nervios juegan.

El partido fue para el olvido. Para colmo se jugó en una cancha que no ayudaba en nada. Entonces la mañana fue tediosa, dura de tolerar.

En el primer tiempo apenas se destacó  un cabezazo de Báez que contuvo Ichazo.

¿Qué hizo Danubio? No generó una sola chance de gol. Lo único rescatable fue su intención de jugar. Los futbolistas intentaron realizar las jugadas, pero nunca generaron peligro cerca del arco de Berbia.

El hecho es que mantuvo a su rival lejos del arco. Velázquez lució seguro atrás, Cayetano se mostró aplicado y ordenado, mientras Núñez perdió ese andar con la pelota por todos lados para transformarse en un puntero.

En el segundo tiempo no varió demasiado el panorama futbolístico. Todo entrevero en el mediocampo. Viento y pelota transformada en un conejo saltando de un lado al otro.

Pero, a los 25, Velázquez cometió penal y el mundo parecía venirse abajo para la franja. Es que tomar un gol significa preguntarse quién puede aportar un gol para igualar. No había respuestas.

Pero el remate de Báez fue detenido por Ichazo que evitó poner en apuros al equipo de JR.

El primer intento por modificar un poco el panorama fue el ingreso de Nicolás Díaz. Pero el primer remate al arco de la franja fue a los 35 minutos del segundo tiempo: una masita de Cayetano.

En la hora lo pudo ganar Danubio cuando Díaz cambió de frente, la defensa de Juventud estaba mal parada, y el balón le quedó a Richard Núñez. Pero el mano a mano lo resolvió a su favor el golero Berbia.

Fue la única clara del elenco de Maroñas en 90 minutos de juego. Poco, demasiado poco se tendría que decir para un equipo conducido por Juan Ramón Carrasco.

La historia parecía escrita. Carrasco la tenía clara y lo que para muchos fue un abrir el paragüas, el resultado y el rendimiento futbolístico le terminan dando la razón: “El sistema no hace magia. En este primer partido van a ver un Danubio conservador, no se alarmen. Necesitamos tiempo y paciencia”.

Por lo pronto, ayer, el equipo dio un paso adelante. No perdió y mantuvo el cero en su arco cuando llegaba golpeado y con moretones por todos lados.

Ahora es tiempo de Peñarol en  Jardines. Es probable que regrese Carboni, el único que hace goles en el equipo, y para el medio tal vez esté pronto el Pato Sosa.

Danubio sorteó el debut de Carrasco con un pobre y deslucido empate en Las Piedras. En el ambiente quedó flotando la sensación de que mostró poco y nada. Los gestos de su entrenador, esos que marcan rasgos de su personalidad lo dijeron todo. Cómo va a costar Juan Ramón... 

El Parque Artigas
Después de haber visitado el Parque Artigas resulta curioso el criterio para habilitar las canchas. El escenario de Juventud, que está en proceso de construcción, tiene muchas falencias y sobre todo en materia de seguridad. No hay separación, más allá de un simple tejido, entre el sector que ocupa la barra de Juventud y la parcialidad visitante. Los vestuarios fueron construidos en contenedores, y los controles en el ingreso son menores. 

Apostó a los del club
Un detalle que no pasó desapercibido es que Danubio salió a jugar contra Juventud con un equipo conformado por 10 jugadores de la institución. Con JR regresó Matías Zunino, recuperado de una lesión. En el mediocampo colocó a Cayetano y Soria. En el fondo jugó Velázquez. El único de la oncena que no fue formado en la franja fue José Varela.


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